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BERLINALE 2021 Encounters

Crítica: District Terminal

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- BERLINALE 2021: La película irani-alemana de Bardia Yadegari y Ehsan Mirhosseini, ambientada en una zona de guerra, es un visionado agotador, pero acaba siendo inesperadamente poético y luminoso

Crítica: District Terminal
Bardia Yadegari y Ali Hemmati en District Terminal

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, la coproducción iraní-alemana dirigida por Bardia Yadegari y Ehsan Mirhosseini, presentada en la competición Encounters de la Berlinale, no podemos evitar preguntarnos cuál sería la recepción de la película en una era libre de coronavirus. La historia, ambientada en un futuro no muy lejano, gira en torno a Peyman (Bardia Yadegari), un poeta fracasado. El hombre comparte un pequeño piso con su anciana madre, y su vida se basa en caminar o correr por un vecindario vacío, escuchar malas noticias del mundo exterior, quedar con el mismo grupo de personas todo el tiempo y hundirse en la frustración. Suena familiar, ¿verdad? Sin embargo, nos cuesta empatizar con el desdichado protagonista, ya que todas estas calamidades parecen anularse entre sí.

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Además de todo esto, Peyman es un adicto a la heroína que asiste regularmente a las reuniones de Narcóticos Anónimos, pero no tiene ninguna intención de dejarlo. Como dice su hijastra adolescente, también adicta a las sustancias: no consumen para drogarse, sino para matar el dolor durante un tiempo. Dondequiera que apunte la cámara podemos ver tristeza, algún tipo de vacío o proceso de desintegración, aunque se presenta con una estética atractiva. Peyman fotografía edificios, muros y ventanas en descomposición, que sirven como una metáfora de su estado emocional. En general, la arquitectura tiene un significado oculto en la película: los edificios y las ciudades solían ser refugios para los humanos, herramientas para protegernos de la naturaleza y todos sus fenómenos (como la lluvia, el fuego y el viento), mientras que ahora son una fuente de opresión y encarcelamiento. El sufrimiento en esta película está creado por el hombre: no hay destino ni juicios divinos. El mundo que vemos en pantalla es un páramo, aunque las mentes de sus habitantes trabajan incesantemente.

Peyman tiene discusiones interminables con sus amigos sobre el significado de la vida, la esperanza, la adicción y las perspectivas de futuro (o la falta de ellas), lo cual solo genera más frustración. Acosado por visiones de su padre muerto, un censor y hombres vestidos con trajes y máscaras de gas, Peyman se hunde gradualmente en una espiral descendente. Su única esperanza de una vida mejor, que consiste en marcharse a los Estados Unidos con su esposa (una mujer con la que se casó simplemente para obtener un visado), comienza a desvanecerse, y el protagonista parece incapaz de dar un solo paso hacia un futuro más prometedor.

A pesar de estar inspirada en hechos reales y en las vidas de varios artistas censurados, la distópica District Terminal, en la que el propio director interpreta el papel principal, se convierte en una obra sombría, también a nivel emocional. Sin embargo, la perspectiva no es completamente desoladora. Hay algunos momentos conmovedores entre Peyman y su hijastra, así como una escena recurrente en la que lo vemos regando una planta de su amante con su propia sangre. Estos momentos aportan algo más de vida y poesía a la película, a pesar de su carácter oscuro y retorcido. Después de todo, incluso el hormigón puede llegar a agrietarse para dejar paso a los brotes de hierba.

District Terminal es una producción de Filminiran y PakFilm. MPM Premium se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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