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LOCARNO 2021 Cineasti del presente

Crítica: Wet Sand

por 

- Elene Naveriani presenta su segundo largometraje, una película conmovedora, a la vez alegre y melancólica, que es un himno a la diversidad entendida como la búsqueda catártica de una identidad negada

Crítica: Wet Sand
Bebe Sesitashvili y Megi Kobaladze en Wet Sand

Cuatro años después del éxito de su impactante primer largometraje I Am Truly a Drop of Sun on Earth [+lee también:
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, la directora georgiana Elene Naveriani, formada en HEAD, honra la sección Cineasti del Presente del Festival de Locarno con su segunda película, Wet Sand [+lee también:
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, un grito catártico que da voz a aquellos que han tenido que reprimir su identidad en nombre de un conformismo cruel y despiadado.  

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El escenario del segundo largometraje de Naveriani es un pueblo en el Mar Negro, en Georgia, habitado por personas aparentemente cordiales y unidas que disfrutan de una vida tranquila lejos del caos de la ciudad. Pero un día, Eliko, “el extraño”, un hombre que siempre ha valorado su vida privada, es encontrado ahorcado. Su nieta, Moe (majestuosamente interpretada por Bebe Sesitashvili), una chica misteriosa y decidida que ha construido una vida en la ciudad, vuelve al pueblo para organizar su funeral. Aunque es consciente del ambiente nada progresista de la comunidad, Moe se sorprende al enfrentarse a una complicada red de mentiras y traiciones, caracterizadas por la brutal intolerancia y el rechazo cruel de una especie de “diferencia” que es considerada un defecto inaceptable que debe ser eliminado a cualquier precio. Eliko fue obligado a basar su vida en una mentira, un secreto que ardía como un fuego fatuo. Su amante secreto, con quien compartió los últimos 22 años de su vida, se llama Ammon (un conmovedor Gia Agumava) y es el propietario del único bar de la zona, que también es el lugar donde trabaja Fleshka, la otra “persona extraña” del pueblo (la conmovedora Megi Kobaladze).

Wet Sand nos enseña que la verdad tiene un precio (alto); un precio que debe ser pagado si queremos liberarnos de las cadenas de un conformismo asfixiante que silencia a las identidades que se salen de la norma. Gracias al sacrificio que hicieron Eliko y Amnon —una especie de Romeo y Julieta LGBTIQ+—, Moe aprende a amar de verdad: de manera incondicional y, quizás, por primera vez.  

Wet Sand, acompañada de una banda sonora extraordinaria, que incluye un cameo del grupo de rock experimental Swans (“Our Love Lies”), es “un tributo a los olvidados, una lucha contra la intolerancia, un acto de empoderamiento para las nuevas generaciones que se enfrentan a problemas relacionados con la identidad; para ofrecerles una historia a través de la cual puedan imaginar sus vidas en el futuro”, explica la directora. Lo emocionante es la fuerza con la que Elene Naveriani hace universal una historia personal, una revolución privada que resuena en cada uno de nosotros, para recordarnos que los sentimientos —reales, que arden de verdad— pueden convertirse en armas poderosas contra un conformismo que cree que puede dictar las normas con despotismo. A través de la fotografía poética y elegante de la película (de Agnesh Pakozdi), que parece convertir en imágenes el mundo interior de sus héroes y heroínas, Naveriani ofrece un melodrama catártico que nunca llega a caer en la sobrecarga emocional. Los sentimientos se expresan con sinceridad y mesura; una mesura que no es sinónimo de censura sino de veracidad y poesía.

Entre las líneas de una película de Pedro Almodóvar, desgarradora y valiente, el segundo largometraje de Naveriani toca nuestra fibra sensible para enfrentarnos a una sociedad georgiana (aunque, tristemente, el discurso de la película podría aplicarse a otras partes del mundo) que se burla de los derechos humanos, sobre todo de los relacionados con la comunidad LGBTIQ+. Wet Sand es una película necesaria que da voz a “los olvidados”, a todos los que tuvieron que renunciar a vivir el amor con orgullo y con A mayúscula debido a una sociedad que los ve como “monstruos”. A través del majestuoso y valiente enfoque de Naveriani, esos monstruos se transforman en gigantes, héroes que luchan por una libertad que ya es suya por derecho.  

Wet Sand ha sido producida por maximage (Suiza) y coproducida por Takes Film (Georgia). La compañía maximage gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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