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LONDRES 2021

Crítica: Claroscuro

por 

- Rebecca Hall adapta el clásico de Nella Larsen, perteneciente al Renacimiento de Harlem, que trata la práctica de hacerse pasar por una persona de otra raza

Crítica: Claroscuro
Tessa Thompson y Ruth Negga en Claroscuro

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no empieza con una escena inicial, sino con un paisaje sonoro introductorio. Tanto si se trata de una ilusión óptica como si el sensor de la cámara ha sido sobreexpuesto deliberadamente, el fotograma está bañado en blanco, pero con fragmentos de conversaciones banales incorporados en la mezcla de sonido. Mientras la imagen siguiente aparece de forma gradual, vemos una calle inclinada de Nueva York, pero el significado de la escena inicial no se pierde: la gente habla, y la reputación social depende de una sola sílaba. Esta atmósfera inestable y cotilla es el universo que retrata la primera película como directora de la actriz Rebecca Hall, centrada en la amistad entre dos mujeres negras de piel clara. Una de ellas decide “hacerse pasar” por blanca. La película se estrenó en Sundance, antes de ser relanzada en el circuito de festivales de otoño, y proyectada la semana pasada en el Festival BFI de Londres.

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Esta relación entre palabra e imagen señala las limitaciones de Claroscuro como pieza cinematográfica, aunque su temática sea oportuna y fascinante. La dirección de Hall muestra un buen gusto laqueado: la cinematografía lustrosa, de alto contraste y en blanco y negro; un ritmo dramático equivalente a caminar con zapatos finos, y una música jazz acorde a la época del músico electrónico Devonté Hynes, también conocido como Blood Orange. Gran parte de los diálogos entre los personajes pertenecen a la novela corta de Nella Larsen, pero, desde un punto de vista crítico, Hall no acaba de encontrar una buena sustituta para el monólogo interno de la protagonista, Irene (interpretada aquí por Tessa Thompson), en el texto. Leer Claroscuro es como estar inmerso en un ataque de ansiedad, ya que los dilemas emocionales de Irene son agobiantes y palpables; la película es una de esas adaptaciones literarias de directores británicos donde los textos canónicos son llevados a la pantalla con una rigidez respetuosa y prudente.  

El reparto interpreta sus papeles con compromiso, por supuesto, con mención especial para Ruth Negga (considerada una de las mejores actrices irlandesas en activo) en su papel de Clare, que ha conseguido transgredir la división racial de la Nueva York de los años 20 y vive en la sociedad blanca y refinada, junto con un marido abiertamente racista (Alexander Skarsgård), que no tiene ningún conocimiento sobre su origen. Cuando reconoce a Irene —una amiga de la familia de su juventud en Chicago— en un salón de té lujoso, Clare desarrolla un anhelo de volver a su herencia, alegremente y quizás precipitándose al frecuentar ambos mundos. Irene está segura de su identidad (aunque baja su sombrero de ala ancha cuando se encuentra en espacios sociales blancos) y de su matrimonio con un médico de su mismo origen racial (André Holland), pero la reaparición de Clare despierta algo en ella; para la interpretación sutil de Hall, su adaptación implica que se libera de una complacencia sumisa hacia su vida y sus deberes familiares.  

Por otra parte, a Thompson le endilgan sobreactuar la misma nota emocional de reserva, mientras Negga anima la pantalla, como una especie de heroína de Tennessee Williams en sus cadencias y su arco trágico. La novela corta Claroscuro tiene un componente de thriller, ya que vemos a Irene elaborando varias estrategias para eliminar a su inoportuna examiga de su vida; la película, en cambio, se dirige a zancadas hacia una conclusión prevista. Pero hasta en esta versión cinematográfica imperfecta, Claroscuro gana algo al ser vista en la pantalla: un recordatorio de una época de transición en la vida americana —que los directores ahora retratan más empoderada de lo que realmente era— con avances en igualdad racial a riesgo de ejércitos de reacciones violentas que aparecen por todas partes.

Claroscuro es una coproducción entre Estados Unidos y Reino Unido, llevada a cabo por Significant Productions, Picture Films, Flat Five Productions y Film4. Netflix gestiona los derechos internacionales.

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(Traducción del inglés)

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