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SEMINCI 2021

Crítica: Pan de limón con semillas de amapola

por 

- Benito Zambrano aplica con esmero la receta de adaptar a la pantalla la novela homónima de Cristina Campos y logra que no se atragante, sino que tenga mucha miga

Crítica: Pan de limón con semillas de amapola
Elia Galera y Eva Martín en Pan de limón con semillas de amapola

Si no se conoce el libro original, un título así, a priori, puede resultar un tanto sospechoso. ¿Será Pan de limón con semillas de amapola [+lee también:
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otro empalagoso film con la cocina como pretexto para romances almibarados? ¿La nunca deseada versión cinematográfica de Master Chef u otros insufribles programas de televisión sobre competición entre fogones? ¿O una cursilada indigesta? Aunque en algún momento la nueva película de Benito Zambrano –que se ha estrenado en una sesión especial de la 66ª edición de la Seminci Semana Internacional de Cine de Valladolid– roza esos peligrosos límites, hay que reconocer al cineasta andaluz que no sucumbe al azúcar y la melaza, saliendo airoso del difícil trance de convertir la adaptación del exitoso libro del mismo nombre de Cristina Campos en un largometraje emocionante, bello y orgulloso de su esencia de melodrama con aroma clásico.

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Zambrano, que ha demostrado sobrado conocimiento de la psicología y la sensibilidad femeninas desde su ópera prima (Solas), se sumerge en una trama protagonizada por mujeres para hablar de sororidad, empatía, heridas abiertas, bravura y complicidad. Con un elenco encabezado por Elia Galera (en el mejor papel de su carrera) y Eva Martín, que encarnan a dos hermanas alejadas que se reencuentran cuando heredan una panadería en la localidad de Valldemossa, en la guapa isla de Mallorca.

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se posa en ese patrimonio/paisaje y la pantalla se convierte en una postal o en un reportaje de revista de decoración cuqui, flaquea ligeramente el drama íntimo y el misterio que envuelve a dos mujeres maduras que deben afrontar su destino con valentía, y lo logran. ¿Cómo? Apoyándose una en otra y, sobre todo, reinventándose: ahí este Pan de limón con semillas de amapola logra su mejor sabor, amasado a base de empoderamiento y deseo de avanzar en compañía, con afecto y sinceridad.

Porque, como el propio Zambrano reconoció a Cineuropa en una reciente entrevista (leer más), ha realizado este largometraje para emocionar, y vaya si lo logra, a fuego lento pero firme y con ingredientes tan sabrosos como la exaltación de la libertad individual, la unidad frente a cualquier tarea (doméstica o vital) y la escucha del corazón, con todas sus consecuencias… aunque más de un espectador, alérgico a las emociones a flor de piel, pueda tildar de culebrón esta historia de personas (no importa su sexo) dispuestas a todo por mejorar sus existencias.

Pan de limón con semillas de amapola es una coproducción entre España y Luxemburgo de las compañías Filmax y Deal Productions, en asociación con La Perifèrica Produccions. La vende al extranjero Filmax, que también la distribuirá en las salas cinematográficas españolas a partir del 12 de noviembre.

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