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TRIESTE SCIENCE+FICTION 2021

Crítica: Settlers

por 

- El western de ciencia-ficción de Wyatt Rockefeller ambientado en Marte no es una aburrida película sobre un futuro desastre medioambiental, sino que emociona y entretiene

Crítica: Settlers
Sofia Boutella y Brooklynn Prince en Settlers

La pequeña Remmy (Brooklynn Prince, ganadora del Critics' Choice Award a los 7 años por The Florida Project) vive con sus padres en una granja aislada. Su sombrero la hace parecer una joven cuáquera rebelde de la Pensilvania del siglo XIX. Sin embargo, estamos en Marte, colonizado por terrícolas hace tiempo, y Remmy no se pregunta por qué la temperatura y la atmósfera son tan similares a las del planeta verde que ve en el cielo junto a su padre, Reza (Jonny Lee Miller, el legendario “Sick Boy” de Trainspotting y estrella televisiva de Elementary) por la noche antes de irse a dormir. La vida transcurre con tranquilidad entre alimentar al cerdo, plantar verduras en la tierra roja y jugar con Steve, el robot. Hasta que llegan tres desconocidos armados. Reza y su esposa, Isla (Sofia Boutella, de Climax [+lee también:
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tráiler
ficha de la película
]
, de Gaspar Noé), matan a dos de ellos, mientras el tercero es perseguido por el cabeza de familia. Reza no volverá y, en su lugar, aparece el superviviente, Jerry (Ismael Cruz Córdova), que reclama la casa de sus padres, acusa a la pareja de colonizadores de haberlos asesinado, y da a la mujer y a su hija la posibilidad de quedarse con él a trabajar en la granja o marcharse. ¿Ir a dónde? ¿Qué hay más allá de esa gran burbuja protectora parecida a la de El show de Truman?  

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Settlers, del director estadounidense afincado en Londres Wyatt Rockefeller —que compite en el Trieste Science+Fiction Festival—, es un western de ciencia ficción lento pero impactante que explora dos temas principales. El primero es esencialmente ambiental. El vástago de la familia de banqueros Rockefeller, hijo de una conocida defensora del consumidor (Wendy Gordon) y del conocido abogado medioambiental (Laurance Rockefeller Jr.), en 2007 trabajó en la campaña presidencial de Barack Obama y después en la EPA, la agencia de protección medioambiental de Estados Unidos, para luego unirse a una empresa emergente de energía no contaminante en Dar es-Salam, Tanzania. La película, grabada en Vioolsdrif, Sudáfrica, en la frontera con Namibia, en un paisaje único y “Marciano”, sugiere que algo ha salido mal en la Tierra o que las cosas han seguido en la dirección actual, y han fallado todas las medidas para evitar el colapso medioambiental. Esto no convierte a la película en una aburrida metáfora política, ya que hay suficiente acción, suspense, ternura y sexo como para despertar la envidia de un western tradicional.  

El segundo tema, y no menos importante, es el género. El personaje de la madre finge someterse al encantador “macho” que ha reemplazado al hombre que amaba (por ejemplo, hace lo que han hecho las mujeres durante siglos, sobre todo en zonas “fronterizas”). Su hija la odia por ello, sin adivinar su estrategia. Por el contrario, ella tendrá que recoger el testigo para no destruir ese equilibrio donde el hombre cree que es el único responsable de todo lo que lo rodea y por el buen funcionamiento del universo, y libremente se convierte en dispensadora de justicia. Cuando llegue el momento, una Remmy más mayor (Nell Tiger Free), tendrá que luchar por su libertad con uñas y dientes.  

Settlers es una coproducción entre Reino Unido y Sudáfrica llevada a cabo por Jericho Motion Pictures, Intake Films, Brittle Star Pictures y 42. Film Constellation gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del italiano)

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