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TESALÓNICA 2021

Crítica: Costa Brava, Líbano

por 

- La directora debutante Mounia Akl explora la protección del medio ambiente en el Líbano a través de una desafiante familia en su cinta bellamente rodada

Crítica: Costa Brava, Líbano

Un vertedero desbordante, que avanza hasta colarse literalmente bajo la puerta de casa, como un vecino desagradable en un callejón sin salida. Se trata de una intensa metáfora sobre la negligencia ambiental, que se ha vuelto incontrolable. La familia Bacri, perteneciente a la alta burguesía de Beirut, se ha marchado al campo para escapar del problema de basuras que afecta a la ciudad. La mala gestión de los residuos y las aguas residuales ha provocado un profundo malestar social en las áreas urbanas del Líbano. Sin embargo, los poderes fácticos han creado un nuevo vertedero a pocos metros de la idílica cabaña. En Costa Brava, Líbano [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
, observamos la presión que ejerce esta situación sobre los lazos que unen a la familia. La debutante directora libanesa Mounia Akl, que recibió su educación cinematográfica en Estados Unidos, inaugura un nuevo subgénero original y sostenible con este “drama familiar ecológico”. La cinta tuvo su estreno mundial en la nueva sección Orizzonti Extra de Venecia, antes de su recorrido por los festivales de otoño, culminando con su presencia en Tesalónica y sus victorias en el Festival BFI de Londres, el  Cinemed de Montpellier, Sevilla y Ginebra.

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Akl tiene una vasta experiencia en el mundo de la moda, la arquitectura y la publicidad, lo cual se refleja en Costa Brava, Líbano, lo que supone un gran beneficio para la película. En lugar de adornar o restar importancia a un tema de actualidad en su país natal, la cineasta utiliza su sentido visual (especialmente su talento para la composición de exuberantes planos maestros) para crear un mundo que trata  de mantener su dignidad con valentía. La paleta de colores que escoge, junto al director de fotografía Joe Saade, también demuestra originalidad, aportando a la campiña periurbana la textura de un intrincado montón de hojas otoñales, envueltas por plásticos industriales. El guion, escrito junto a la española Clara Roquet, traza algunos dilemas éticos convincentes, pero pierde puntos en plausibilidad y aspectos  de comportamiento. Por ejemplo, a pesar de estar inspirada en la crisis de la basura en Beirut y las protestas que provocó en 2015, la ambientación evoca una “distopía en un futuro cercano”, lo cual parecen haber pasado por alto muchas críticas iniciales de la película. Aunque cuenta con unas buenas interpretaciones, algunas decisiones y comentarios de los personajes nos hacen entrecerrar los ojos y decir: “¿En serio?”.

Walid (Saleh Bakri) y Souraya (interpretada por la reconocida cineasta libanesa Nadine Labaki, cuya participación supone una bendición por parte de otra generación de cineastas) forman una pareja preciosa, lo cual tiene sentido, ya que ambos eran prácticamente estrellas antes de optar por el estilo de vida de Thoreau (criar gallinas, educar a sus dos hijas en casa y diseñar su propia calefacción central). Walid era un periodista que cubría la crisis durante su punto álgido, mientras que Souraya era una legendaria cantante de música árabe tradicional, aportando su prestigio a la causa popular, con la extraña imagen de una activista famosa al frente de una protesta. No obstante, en este futuro distópico, parece que la basura siempre viene a buscarte, ya que el gobierno ha construido de forma semilegal, como parte de una estrategia electoral, un nuevo vertedero junto a sus tierras. “¿A dónde podemos huir esta vez?”, pregunta Souraya. De una forma apasionante, aunque sin apoyarse demasiado en la trama, Akl emplea la película para compartir esta larga reflexión.

El idealismo de Walid oculta una especie de brutalidad, un control patriarcal extrañamente vinculado a su conciencia ambiental, que oprime a su esposa e hija mayor. La película se convierte en una victoria de empoderamiento feminista, en la que Walid se revela como una influencia tan maligna como los basureros. Lo que resulta verdaderamente pesimista (y nostálgico) sobre Costa Brava, Líbano, especialmente durante la celebración de la COP26 y con la esperanza de la descarbonización, es su resignación sobre el declive de nuestro planeta, proponiendo que simplemente nos mantengamos unidos.

Costa Brava, Líbano es una coproducción entre Líbano, Francia, España, Suecia, Dinamarca, Noruega y Catar, producida por Cinéma Defacto, Lastor Media, Fox in the Snow Films, Barentsfilm As, Snowglobe, Gaijin y Abbout Productions. mk2 films es el agente de ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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