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BLACK NIGHTS 2021 Competición

Crítica: Perpetuity

por 

- Esta vez, el director húngaro György Pálfi ofrece una cinta distópica repleta de violencia sin sentido y perspectivas vitales aniquiladas

Crítica: Perpetuity
Tamás Polgár y Mercédesz Érsek-Obádovics en Perpetuity

A lo largo de su versátil carrera cinematográfica, que consta de siete largometrajes desde la anecdótica Hukkle (2002), ganadora del European Discovery Award en los EFA, György Pálfi ha mostrado interés por representar los aspectos más surrealistas y monstruosos de la vida, especialmente con su impactante Taxidermia [+lee también:
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(2006). Después de dos películas con un humor bastante negro, como fueron Free Fall [+lee también:
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(2014) y His Master’s Voice [+lee también:
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(2018), el último drama apocalíptico del director, Perpetuity [+lee también:
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, parece volver a dialogar, en términos estilísticos, con el horror corporal de Taxidermia, mezclando situaciones y personajes grotescos y sugiriendo significados desconcertantes. La cinta acaba de tener su estreno mundial en la Sección Oficial del Festival Black Nights de Tallin.

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La trama comienza en un aeropuerto, un escenario estéril que sirve de contrapunto a la obscenidad general que domina la película. Una pantalla nos informa sobre una guerra que está teniendo lugar en Europa del Este, donde los aviones se precipitan desde el aire para acabar estrellándose sobre un territorio destrozado. En algún lugar del decadente rural húngaro, el guerrero Oscenas (interpretado por Tamás Polgár, cuyo rostro expresa indiferencia y desagrado) rebusca entre los escombros de un accidente aéreo, como un buitre olfateando a su presa. El hombre escudriña objetos inútiles que representan la cómoda vida occidental, restos del último oasis seguro en la tierra (que podría no sobrevivir por mucho tiempo, como sugiere la atmósfera general). Posteriormente, intercambia algunos objetos por licor barato y organiza fiestas en un hospital militar, aportando a los enfermos breves momentos de felicidad. Aunque mantiene una aventura sexual un tanto bipolar con una enfermera (Mercédesz Érsek-Obádovics), también acaba involucrado con Margitka (Júlia Ubrankovics), una superviviente del accidente de avión que tiene los músculos atrofiados y una actividad cerebral dañada, compartiéndola con otro aldeano mediante sucios juegos eróticos. Oscenas es un protagonista simple y directo, con una trayectoria sencilla pero sin sentido, que no parece estar especialmente afectado por el desastre que lo rodea, ni preocupado por las heridas incurables de su espalda. Oscenas avanza imperturbable a través de un mundo podrido y retorcido, habitado por seres que han sido desmembrados y mentalmente devastados por la guerra, impulsados ​​por la ley del ojo por ojo. Un francotirador sin objetivos claros, que busca víctimas inocentes, así como la visión de criaturas extrañas como un gato esfinge y otros animales mutantes desconocidos, se suman al inquietante entorno, envuelto por la dirección de fotografía de Tamás Dobos, compuesta por primeros planos repulsivos y una paleta de color marrón polvoriento. Oscenas parece ser una parte orgánica de todo este mundo, y pronto se convierte en una de sus armas.

Basado en una novela de Sándor Tar, el guion de György Pálfi y su guionista Zsófia Ruttkay demuestra una vez más su gran talento, creando un microcosmos original e imaginativo que supera las expectativas de los espectadores. Durante una escena festiva en un hospital, donde vemos ondear banderas húngaras y escuchamos cánticos borrachos alabando al país, podríamos asumir que Palfy está realizando una crítica subversiva sobre el estilo de gobierno nacionalista de Victor Orban. Aunque esto puede ser cierto, especialmente considerando la falta de apoyo estatal que recibió la producción, Perpetuity es mucho más que una obra meramente política. La historia alcanza un nivel existencial más universal, retratando los constantes miedos internos, pero sin insistir en ningún mensaje en particular. La película transmite con gran habilidad una ansiedad consciente o subconsciente que nos afecta a muchos en la actualidad; ese sentimiento familiar, promovido constantemente por las noticias, de que el mundo que conocemos se está yendo al garete.

Perpetuity es una producción de la húngara KMH Film.

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(Traducción del inglés)

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