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PELÍCULAS / CRÍTICAS Francia

Crítica: La pièce rapportée

por 

- Antonin Peretjatko firma una fina comedia inteligentemente chiflada y cáustica bajo la ligereza aparente de un vodevil muy divertido

Crítica: La pièce rapportée
Anaïs Demoustier y William Lebghil en La pièce rapportée

“Alguien que va en Rolls-Royce se casa con alguien que va en metro”. Frontera que separa las clases sociales con alambre de púas cultural e indirectas elitistas surgidas de la voluntad feroz de preservar su mundo, relaciones de poder, atracción, sometimiento y dominación en la época de Don Dinero, dificultad (incluso rechazo al principio) para aceptar al otro y, al mismo tiempo, encontrar su lugar cuando se mezclan dos entornos diferentes: en su nueva película, La pièce rapportée [+lee también:
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, estrenada hoy en los cines franceses a través de Diaphana, el original Antonin Peretjatko (descubierto en la Quincena de los Realizadores 2013 con La chica del 14 de julio [+lee también:
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) continúa su trabajo de zapa humorístico sobre el buenismo, los códigos hipócritas estancados y el inmovilismo social. 

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Sin embargo, siguiendo su libertad para burlarse de las convenciones (con una bondad muy relajada), el cineasta ha optado esta vez por ralentizar un poco el ritmo frenético y la comedia desenfrenada que marcaba sus dos primeros largometrajes, sobre todo La loi de la jungle [+lee también:
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(2016). Una desaceleración muy relativa, pues el espíritu rebelde del director emplea todos los medios, camuflados bajo una forma más tranquila y controlada (voz en off, inserción de flashbacks, planos más pausados, etc.), salpicada de pequeños detalles discretos y divertidos, y bajo la apariencia de un género tradicional (el vodevil, en este caso una adaptación de la obra Il faut un héritier, de Noëlle Renaude). Y lo que parece un inocente y clásico paseo fílmico en torno a una terrible suegra, caricatura de la burguesía de las grandes empresas, que intenta hacer fracasar el matrimonio de su único hijo con una chica de barrio, no lo es en absoluto.  

La trama es simple: una casualidad une a la atractiva Ava (Anaïs Demoustier) y a Paul Château-Têtard (Philippe Katerine), descendiente ocioso de un linaje de emprendedores que hicieron fortuna con los ascensores y las maletas con ruedas. La relación provoca un gran disgusto a la “Reina Madre” Adelaïde (Josiane Balasko), que domina con mano de hierro el particular hotel del distrito 16 de París donde se instala la joven pareja, y en el que también viven el chófer Raoul (el español Sergi Lopez) y la empleada Conchita (Jocelyne Augier). La jefa de la familia, atrapada en una silla de ruedas debido a un accidente de caza, inicia una guerra de territorio y de preferencias con Ava y llega a contratar a un detective privado (una agencia dirigida por Philippe Duquesne) para sorprender a su nuera en delito flagrante de adulterio (“la pequeña puta acaba de salir. La tenemos”). Pero todo se complica cuando Jérôme (William Lebghil), encargado de vigilarla, se enamora de la osada Ava, que decide burlar el aburrimiento de una vida congelada en una jaula dorada…

A través de múltiples giros, la película establece un cuadro aéreo, divertido y mordaz de los usos y costumbres de la clase privilegiada: paseos en barco y sorbetes, códigos muy rígidos de compostura y de lenguaje, mundo empresarial que celebra en voz alta la supresión del impuesto sobre el patrimonio, elogia la teoría del goteo, pacta sin escrúpulos con los dictadores (“eso no es ilegal”, “este tipo de régimen no interfiere con la libertad de emprender”) y practica la evasión fiscal, el ostracismo tóxico de clase (“¡Imagina que tiene los genes de la pobreza!”), una sociedad donde cada uno se arriesga a perder su lugar y desvía la mirada de las desigualdades para enfocarse en los placeres del consumo, etc. Añade una pizca de humor burlesco “casi caricaturesco” (esconderse en un estuche de contrabajo, robotizarse para poder volver a caminar), intérpretes perfectos, y decorados y vestuario muy cuidados, una estructura narrativa sofisticada donde una puerta de salida da a otra puerta que da paso a un puñado de mentiras, y obtienes un largometraje muy alegre en su estilo lúdico de burbujas de jabón. 

La pièce rapportée ha sido producida por Atelier de Production, y coproducida por Auvergne-Rhône-Alpes Cinéma y por Orange Studio (que también gestiona las ventas internacionales).

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(Traducción del francés)

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