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PELÍCULAS / CRÍTICAS Francia / Canadá / Senegal

Crítica: Twist à Bamako

por 

- Robert Guédiguian se rejuvenece en África con una bella historia de amor romántica en la eterna lucha entre idealismo revolucionario y tradiciones conservadoras

Crítica: Twist à Bamako
Alicia Da Luz Gomes y Stéphane Bak en Twist à Bamako

“Si eso es el socialismo, ¡llévate tu basura!” Estamos en Malí en 1962, un año después de la descolonización, su ascenso a la independencia y a una república dirigida por el partido US-RDA del presidente del gobierno, Modibo Keïta. Enviado en una misión a lo más profundo de la sabana para convertir a los aldeanos a las virtudes colectivas de la libertad revolucionaria, Samba (Stéphane Bak) tiene la impresión de predicar en el desierto. Pero fiel al lema nacional, “un pueblo, un objetivo, una fe”, el joven sonriente vestido de militar persevera en sus esperanzas de construcción de una sociedad nueva, una resiliencia semejante a la de Robert Guédiguian, cuya obra cinematográfica (22 largometrajes) está atravesada por una fidelidad eterna a la necesidad de lucha de clases pasada por el filtro de lo íntimo. Ese el caso de Twist à Bamako [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
(que Diaphana estrena mañana en los cines franceses), pero, esta vez, los colores del conjunto han cambiado por completo. Pues, desplazándose fuera de Francia y de un pequeño círculo de intérpretes que lo acompañan desde el principio de su carrera, el director se ha renovado para ofrecer no sólo un reparto inédito, sino también una película de época que también se desarrolla en el continente africano.  

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“Como dijo Lenin: el socialismo son los soviets, la electricidad y el twist”. Apóstol de la revolución, Samba es un joven de su época, que adora bailar por la noche en las discotecas de la capital maliense donde chicas y chicos se contonean, vestidos a la moda europea. Entre sus pensamientos, está Lara (Alicia Da Luz), a quien ha ayudado a huir de su aldea y de un matrimonio forzado (violación conyugal). Empieza una historia de amor apasionada y muy romántica, pero no faltan las sombras amenazantes: el hermano y el marido de Lara han sido enviados a Bamako por el jefe de la aldea para recuperar a la fugada, una parte del comité político del partido en el poder considera la música occidental contrarrevolucionaria y quiere llevar a la juventud por el “camino correcto” de las tradiciones para proteger una revolución socialista cuyo antiguo poder colonial vigila los pasos en falso, las reformas (colectivización agraria parcial, inauguración de escuelas y de dispensarios, proyecto de un nuevo Código de la familia para liberar a las mujeres de la tutela de las castas y de los ancianos, etc.) luchan por materializarse, y los comerciantes (como Lassana –interpretado por Isaka Sawadogo–, el padre de Samba) protestan contra el régimen queriendo imponer nuevas reglas sociales y una moneda nacional. Atrapado entre varios fuegos, el idealismo de Samba se ve sometido a una prueba muy dura, pues si “la emancipación es liberarse de una servidumbre, de una dominación, de una alienación”, la huida política en el endurecimiento revolucionario “estaliniano” no rima con el amor y el twist, no más que el yugo islámico que atormenta al Malí contemporáneo en el cual la película se proyecta en epílogo.  

Twist à Bamako (cuyo guion fue escrito por Robert Guédiguian y Gilles Taurand), inspirada en las fotografías de Malick Sidibé, no pretende en absoluto moralizar ni sustituir a una mirada africana. La película se apoya en la universalidad de las historias de amor desafiantes (que arriesgan la vida), las tradiciones e ideologías para construir una historia sencilla, entusiasta, e incluso ingenua sobre la juventud, con un trasfondo utópico de lucha de clases enfrentada a la “realpolitik”. Una inmersión en el pasado al ritmo de varios éxitos de principios de los años 60, cuyo aroma a felicidad efervescente se tiñe de nostalgia y de tragedia como un desafío al tiempo y a las dictaduras de la mente. 

Twist à Bamako ha sido producida por Agat Films & Cie, la canadiense Peripheria y la senegalesa Karoninka, y coproducida por France 3 Cinéma y Canal+ International. mk2 Films gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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