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SUNDANCE 2022 Midnight

Crítica: Babysitter

por 

- La actriz y directora Monia Chokri vuelve tras la cámara con una vivaz, creativa y divertida segunda película, que adapta la obra de Catherine Léger

Crítica: Babysitter
Nadia Tereszkiewicz en Babysitter

Una adaptación cinematográfica de una obra que trata sobre el sexismo puede parecer una auténtica pesadilla. Sin embargo, Babysitter, dirigida por la actriz y cineasta canadiense Monia Chokri, y basada en la obra de teatro homónima de Catherine Léger, se parece más a un sueño. La película, estrenada este año en la sección Midnight del Festival de Sundance, evita alegremente los argumentos didácticos más obvios sobre la misoginia y el papel de los hombres en la opresión de las mujeres, enfatizando la experiencia personal de sus personajes, cuyos deseos, miedos y frustraciones son un misterio incluso para ellos mismos.

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El ingenioso lenguaje visual de la película (con un diseño de producción marcado por los colores pastel, los enfoques suaves, los movimientos de cámara retro y los frecuentes primeros planos) subraya lo incongruente y lo absurdo, omnipresente en las vidas de la pareja protagonista, aparentemente ordinaria, formada por Cédric (Patrick Hivon) y Nadine (interpretada por la propia directora). Él tiene un aburrido trabajo de oficina, mientras ella se queda en casa cuidando de su estridente hijo pequeño. Si se observaran mutuamente, verían que ambos van por la vida con la misma mirada atónita en sus rostros, como si estuvieran completamente sorprendidos de encontrarse en su situación actual. Nadine está constantemente aturdida, exhausta a causa del niño al que tiene que cuidar sola, y aunque Cédric lo tiene mucho más fácil, limitándose a trabajar y sonreír, también es completamente pasivo, como vemos en la escena inicial de la película.

Durante un combate de boxeo, Cédric y sus dos compañeros de oficina demuestran el típico comportamiento machista de grupo: beben, animan a los luchadores y hablan con mujeres aleatorias en el público. Dejándose llevar por el entusiasmo del momento, el despreocupado Cédric le da un beso en la mejilla a una periodista de la televisión local que está informando en directo sobre el evento, provocando inmediatamente un escándalo en todo Quebec y generando un debate nacional en torno al sexismo. De repente, Cédric se encuentra aún más abrumado que de costumbre, pero su compañero (Hubert Proulx) y su hermano Jean-Michel (Steve Laplante) tienen todo tipo de ideas sobre cómo debería reaccionar. De hecho, gran parte de la dinámica de la película radica en sus teorías sobre el papel de los hombres en la liberación de las mujeres. Una de las primeras cosas que hace Jean-Michel es declararse feminista (una evidente red flag), pero la obra, a diferencia del personaje, está interesada en definiciones mucho más difusas y aplicables para el feminismo y la liberación de la mujer.

En muchos de los momentos más divertidos y perspicaces de Babysitter asistimos a las interminables conversaciones entre Jean-Michel y Cédric sobre cómo ser mejores aliados, socavadas por observaciones casuales de Nadine mientras deambula por la cocina, exhausta a medida que se hunde gradualmente en una crisis existencial. Mientras que la carta de disculpa que Cédric escribe a la periodista se convierte, con el apoyo de Jean-Michel y la promesa de un lucrativo libro, en toda una serie de cartas de disculpa a cientos de mujeres (famosas), la asombrada Nadine se enfrenta en silencio con los problemas reales causados ​​por su rol en la sociedad. Si hay algo especialmente refrescante en Babysitter es la forma en que logra que los problemas habituales y las ironías que rodean a las relaciones tradicionales entre hombres y mujeres no solo parezcan novedosos, sino que también resulten igual de desconcertantes que en la vida real. Cuando Nadine decide que ya no quiere pasar toda su vida cuidando al bebé y haciendo la colada, deja ambas tareas en manos de su esposo y regresa a su trabajo, una solución pragmática y aparentemente simple, aunque Chokri y Léger muestran que en realidad no es nada sencillo. En el aparcamiento de su oficina, los compañeros de Nadine no se molestan en ocultar su desprecio ante los comentarios sobre su bebé y su baja por maternidad.

La decisión de Cédric de contratar a una niñera resulta aparentemente igual de lógica, pero la joven entrará en la vida de los personajes como un agente del caos y de la verdadera liberación. La joven y atractiva Amy (Nadia Tereszkiewicz) es una chica desinhibida a la que no le importan las etiquetas ni lo que piensen los demás. En su presencia, las teorías filosóficas de los hombres se desmoronan como un castillo de naipes, mientras que Nadine ve en ella una forma de definirse a sí misma fuera de los roles restrictivos que la asfixian.

Babysitter es una producción de Amérique Films (Canadá) y Phase 4 Productions (Francia). BAC Films se encarga de las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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