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IFFR 2022 Competición Big Screen

Crítica: Broadway

por 

- Christos Massalas firma un primer largometraje híbrido, un thriller novelesco que se acerca al cine social, sobre una pequeña comunidad de ladrones en Atenas

Crítica: Broadway

“Cada uno debería conocer su lugar. Si nos pasamos, debemos asumir responsabilidades. Nada es gratis”. Liberarse de las normas sociales, vivir en falansterio al margen de la ley, bailar en los tejados, todo destila aromas embriagadores, pero un sometimiento puede ocultar otro, pues los sentimientos y el dinero, el poder y la anarquía rara vez hacen buena pareja… El cineasta griego Christos Massalas aborda este tema de forma intrépida y proteiforme en su primer largometraje, Broadway [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
, estrenado en la Competición Big Screen de la 50ª edición del IFFR (online) y también en cartel esta semana en el Festival de Angers.

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La película, que sigue el ritmo de la voz en off de su protagonista, Nelly (Elsa Lekakou) mientras cuenta sus desventuras a través de flashbacks (“siempre me encontraba en situaciones rocambolescas… pero volvamos al principio”), empieza en la sala de visitas de una cárcel durante un intercambio verbal de alto contenido sexual. Del otro lado del cristal se encuentra Markos (Stathis Apostolou), un matón a quien la joven conoció varios meses antes en una discoteca donde bailaba pole dance e intentaba escapar de su pasado y de los esbirros enviados por su madre (un “monstruo” que se casó con un “pitbull” rico) para traerla de vuelta a casa. Markos, su salvador de una noche y posterior amante, introduce a Nelly en el pequeño mundo de Broadway, una especie de propiedad okupada instalada en un complejo abandonado, con sala de teatro en el interior y gran pantalla de cine al aire libre en el tejado. Allí viven también la amable pareja gay formada por Rudolph (Rafael Papad) - Mohammad (Salim Talbi), el turbio “Cerrajero” (Hristos Politis) y Jonas (Foivos Papadopoulos), un hombre con una herida en la cara que se esconde y al que disfrazarán de mujer (llamada Bárbara) para salvarlo de un poderoso matón ateniense apodado Le Marabout. Los acompaña un pequeño mono enjaulado, amable pero rabioso. En fin, Nelly se instala en una comunidad bastante barroca, un pequeño grupo que sobrevive como banda organizada de carteristas (orquestan bailes de distracción) al margen de la sociedad. Pero el precario equilibrio de esta hermandad de ladrones (“como los magos, trabajan con la distracción; funciona porque los humanos son animales miopes: sólo se concentran en una sola cosa”) y la utopía de una vida de libertad, pronto volará en pedazos…

Broadway, que juega con los códigos del thriller, de la comedia musical, del realismo social (en una Atenas en plena crisis económica) y de la obra como reflejo simbólico de la sociedad del espectáculo en un capitalismo gangrenado, oscila entre el cuento lúdico y enérgico (con una música compuesta por Gabriel Yared) y el cine negro disparatado. Una mezcla híbrida que evoluciona como un atrevido equilibrista, a veces al límite del desequilibrio, pues Christos Massalas ha querido incluir muchas cosas en su primera obra (desarrollada por el Atelier de la Cinéfondation del Festival de Cannes). El director, dotado de una sólida maestría visual, demuestra un potencial abundante que sólo pide ser canalizado.  

Broadway ha sido producida por la compañía griega Neda Film y la francesa Blue Monday Productions, y coproducida por la romana Digital Cube/Avantpost. Le Pacte gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del francés)

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