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D’A 2022

Crítica: La voluntaria

por 

- Estructurado como un drama sobre el ser humano contra el sistema, el segundo largometraje de Nely Reguera golpea el corazón de la mentalidad consumista occidental

Crítica: La voluntaria
Carmen Machi en La voluntaria

A primera vista, el impulso de ser voluntario implica altruismo y un deseo de ayudar, pero, seamos sinceros, también es un medio para lidiar con la soledad social y con la expiación por la culpa colonial del primer mundo. En el equilibrio inestable entre las dos caras de esta virtud contemporánea y creciente en el campo laboral está metida La voluntaria de Nely Reguera, una película sobre la que nos hablaron sus productores en nuestro podcast del pasado noviembre y que después de estrenarse en el reciente Festival de Málaga, acaba de participar en la última edición de Festival de Cine de Autor de Barcelona (D’A).

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En el centro de la trama se encuentra Marisa (Carmen Machi), una doctora recién jubilada quien, en un intento de escapar de su rutina sin sentido, se ofrecе como voluntaria en Grecia para trabajar con niños refugiados. Pero al llegar allí, Marisa se da cuenta casi enseguida que más importante para la gestión del campo de refugiados es cumplir con las normas del sistema que realmente ayudar. Sus “jefas”, representantes de la ONG que se ocupa de la acogida, fijadas en su propia importancia como salvadoras, mantienen su misión de controlarlo todo y no permiten a Marisa ni abrazar, ni adaptarse a las necesidades personales de los niños; todo esto parece estar fuera del protocolo. Por ello, Marisa toma la iniciativa a pesar de las reglas, especialmente después de encariñarse con Ahmed, un niño traumatizado por la desaparición de sus padres, que no habla y va por todos lados con su perro. Decidida a cambiar algo en este mundo desalmado, Marisa se embarca en un viaje con Ahmed con el objetivo de adoptarle, un momento a partir del cual comienza su verdadero enfrentamiento no solo con el sistema, sino también consigo misma.

Los "rebeldes" de hoy en día difícilmente arriesgarían su propia situación de comodidad, y mucho menos se comprometerían a sacrificarse. Y cuando su confort puede ser perjudicado, se retiran llorando, pero obviamente aliviados. El personaje de Marisa es un ejemplo de este registro, profundamente analizado y contradictorio; por supuesto, tiene muy buenas intenciones de amar y ayudar, pero simplemente no es capaz de hacerlo. Resulta ser una heroína trágica, porque es la única en su entorno que al menos entiende su incapacidad de ser plenamente empática, una percepción de la que probablemente proviene su profunda soledad. Los trabajadores de la ONG ni siquiera pueden acercarse a la idea de que el sistema explota a los refugiados, mientras que ellos en realidad deben su trabajo y su respetado estatus social a la pésima situación de los inmigrantes.

La película plantea muchas preguntas y al final deja al espectador con varias respuestas incómodas sobre la hipocresía occidental y todavía colonial hacia los refugiados que pretende gestionar la crisis cuando en realidad solamente simula preocupación, y sobre el conformismo como norma de comportamiento ya establecida en las sociedades del primer mundo. Para comunicar su mensaje multidimensional, la película se apoya sobre todo en Carmen Machi, quien expresa de manera auténtica y compleja la ambigüedad de su heroína, sus vacilaciones y sentimientos de inutilidad, proporcionando así una imagen impactante del callejón sin salida al que la indisponibilidad emocional lleva al ser humano.

La voluntaria es una coproducción entre España y Grecia, llevada a cabo por Fasten Films, Bteam ProdsHomemade Films. Bendita Films Sales gestiona las ventas internacionales.

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