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SAN SEBASTIÁN 2022 Competición

Crítica: La consagración de la primavera

por 

- Fernando Franco narra con sensibilidad y complejidad la sexualidad en la discapacidad, adentrándose en la historia íntima de los personajes

Crítica: La consagración de la primavera
Valeria Sorolla y Telmo Irureta en La consagración de la primavera

Hace poco una cineasta planteaba en redes el debate sobre la forma de hacer cine social, el lugar desde el que se aborda. El comentario venía a decir que resulta descarado cuando se hace este tipo de cine desde el privilegio: se otorga a los personajes cualidades extraordinarias. Los pobres son de una bondad y una valentía admirables, solo víctimas luchadoras. Nada que ver con la realidad, porque en la pobreza también hay oscuridad, la gente normal y corriente tiene flaquezas, debilidades, contradicciones, es lo que hace que los personajes sean interesantes, no simples etiquetas. Algo peor sucede con el tema de la discapacidad en la ficción. No solamente es que el vacío sea inmenso (aventúrense a buscar películas más o menos actuales sobre esta cuestión), sino que las que hay suelen partir de esa mirada condescendiente y buenista. Muy pocas consiguen ir más allá de los lugares comunes.

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Esto es lo que trata de evitar Fernando Franco en su última película, La consagración de la primavera [+lee también:
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, presentada ahora en la sección oficial del 70° Festival de San Sebastián. De una forma similar que en sus anteriores (La herida [+lee también:
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, en las que planteaba los temas de la enfermedad y la muerte), en esta última, el cineasta aborda una cuestión difícil –la sexualidad en la discapacidad– desde una mirada profunda, poniendo en el centro la historia y sus personajes, sin meter en categorías a las personas y a los afectos. Valeria Sorolla (muy acertada en su papel, muy comedida) interpreta a una joven recién llegada a Madrid para estudiar Químicas. Una noche de fiesta, conoce a David (Telmo Irureta), un chico con parálisis cerebral que vive con su madre (Emma Suárez). A partir de ahí, el cineasta narra la relación afectiva que se va creando entre ambos protagonistas, cómo se van acercando el uno al otro, sus distintas búsquedas. Ella decide probar a ser su asistente sexual y en esa prueba descubre la amistad, el amor, la ternura, el desconcierto, el miedo, una mezcla de sentimientos que no alcanza a comprender del todo, tan complejos y ambiguos como la vida, que casi siempre se escapa de los encasillamientos fáciles.

La película tiene un buen punto de partida: Franco se toma su tiempo para presentar a los personajes, quiénes son y de dónde vienen, sus contextos, sus circunstancias. Nos adentramos así en su mundo emocional, su lado en sombras, en lo que son por dentro más allá de la superficie. Todo eso se narra con sensibilidad, desde la sencillez y la contención, a través de la minuciosidad en el detalle, de los gestos y las expresiones de los protagonistas, de su cotidianidad. Hay miradas que consiguen reflejar todo lo que hay entre ellos, esa mezcla de complicidad y extrañeza tan difíciles de explicar con palabras cerradas. La profundidad de su fondo se equilibra con la ligereza en su forma y en su tono, su parte dramática con momentos bellos y de humor.

Se trata de una narrativa lúcida porque a través de la humanidad de esa relación se consigue romper el tabú, se habla con sinceridad de las distintas perspectivas y vivencias del sexo de ambos personajes, sin caer en moralismos edificantes. Gran parte de esa virtud procede de la forma de exploración de la mirada de la protagonista, de sus dudas y contrariedades. Ella lo ve como lo que es, un discapacitado, pero eso no impide que su forma de verlo también vaya más allá de lo aparente. Sin embargo, como debilidad, termino con la sensación de que esa construcción del personaje resulta incompleta, como si faltaran piezas en la narración de sus conflictos, de su viaje emocional. La película tampoco termina de escapar de cierta condición naíf del cine con pretensiones pedagógicas.

A pesar de ello, La consagración de la primavera logra ser una propuesta interesante y arriesgada por sus planteamientos y la forma de acercarse a ellos. Una película compleja y ambigua que abre la posibilidad de narrar la discapacidad desde otros lugares.

La consagración de la primavera es una producción de las compañías Blizzard Films AIE, Lazona Producciones, Kowalski Films y Ferdydurke, con estreno previsto en España el 30 de septiembre de la mano de La Aventura.

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