email print share on Facebook share on Twitter share on LinkedIn share on reddit pin on Pinterest

BLACK NIGHTS 2022 Competición Óperas primas

Crítica: The Land Within

por 

- En su primer largometraje de ficción, Fisnik Maxville habla de secretos familiares que salen a la luz después del conflicto de Kosovo en los años 90

Crítica: The Land Within
Luàna Bajrami y Florist Bajgora en The Land Within

El cineasta de origen kosovar afincado en Suiza Fisnik Maxville (también conocido como Fisnik Maxhuni) se ha labrado una carrera en el campo de los cortometrajes y los documentales de diversa duración y estilo. Sus dos largometrajes, Zvicra [+lee también:
crítica
tráiler
ficha de la película
]
(2018) y Fin de Partie (2020), exploraban las relaciones entre sus dos países a través de la óptica de los inmigrantes albano-kosovares que viven en Suiza y del entrenador suizo encargado de la selección nacional de fútbol kosovar, respectivamente. Tras tomarse un descanso de estos temas para explorar un interesante escenario de colonialismo inverso en Nostromo [+lee también:
crítica
tráiler
ficha de la película
]
(2021), Maxville regresa a su tierra natal con su debut en el largometraje de ficción, The Land Within [+lee también:
tráiler
entrevista: Fisnik Maxville
ficha de la película
]
, que acaba de estrenarse en la competición de óperas primas del Festival Black Nights de Tallin.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)
madrid film office feb 2024 elena central

Tras huir de Kosovo durante la guerra en 1998-1999 y pasar los diez años siguientes en Ginebra, Remo (Florist Bajgora, muy activo últimamente en distintos contextos cinematográficos) recibe una llamada de su prima Una (la actriz franco-kosovar Luàna Bajrami, a la que vimos en Retrato de una mujer en llamas [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Céline Sciamma
ficha de la película
]
y Corten! [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Michel Hazanavicius
ficha de la película
]
) para pedirle que vuelva a su pueblo natal, que ahora está en ruinas. El patriarca de la familia, Skender, está muriendo, y como único descendiente masculino del clan, Remo tiene que estar allí en el momento de su muerte. La mayoría de los habitantes del pueblo fueron asesinados durante la guerra, por lo que un equipo de científicos internacionales está excavando las fosas comunes, intentando identificar a las víctimas, para lo que necesitan la ayuda de Una, Remo y el resto de los supervivientes. A mayores, las carreteras que llevan al pueblo han sido cerradas debido a la posible presencia de lobos en un bosque cercano, y los frecuentes cortes de electricidad ponen en peligro la vida de Skender.

Sin embargo, a medida que se exhuman los cuerpos, también salen a la luz secretos familiares, empezando por el hecho de que Remo no era solo el hijo adoptivo de la familia, y que Skender gobernaba el clan con mano de hierro, alimentando las tensiones étnicas y mezclando los conflictos personales con los sociales en un cóctel altamente inflamable. ¿Cómo pueden convivir los miembros supervivientes de la familia ahora que estos secretos han salido a la luz?

Maxville se toma su tiempo a la hora de plantear y desvelar el misterio, apoyándose en varios flashbacks ambientados en los años 80, cada uno con su propio título. No obstante, la trama resulta demasiado intrincada, incluso teniendo en cuenta los temas que se tratan: los secretos de familia, las guerras de los Balcanes en los años 90, las tensiones étnicas y la culpa. Los diálogos, escritos por Maxville en colaboración con Mathilde Henzelin, son demasiado crípticos en ciertas ocasiones, en otras muy poéticos, mientras que a veces suenan a eslóganes políticos, por lo que sirven más como una distracción que como forma de demostrar un argumento.

Maxville deja claro que se le da mejor la narración visual que la verbal, y es más que capaz de canalizar la atmósfera de desesperación por estar atrapado en un estado de limbo entre un pasado traumático y un futuro incierto. El director utiliza la fotografía de Yann Maritaud, con sus tonos grisáceos y su iluminación (y granulado) diferente para cada línea temporal, para retratar las emociones de sus personajes, mientras que la banda sonora de Nicolas Rabales evoca emociones en el espectador, a veces de forma demasiado directa, pero nunca de manera obviamente manipuladora. También cabe elogiar a Maxville por su trabajo con los actores, especialmente con el dúo protagonista, encargado de transmitir emociones complejas.

The Land Within es una coproducción entre Suiza y Kosovo, producida por Alva Film Productions y Ikone Studio, con la participación de RTS Radio Télévision Suisse.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Privacy Policy