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VISIONS DU RÉEL 2023

Crítica: Caiti Blues

por 

- La coproducción franco-canadiense de Justine Harbonnier narra el día a día de Caita, música y camarera en su tiempo libre, mientras intenta volver a tomar las riendas de su vida

Crítica: Caiti Blues

La ópera prima de la directora francesa Justine Harbonnier, que se ha estrenado a nivel mundial en la sección Burning Lights del Visions du réel, se proyecta en el Hot Docs y es una de las seleccionadas por la ACID para el próximo Festival de Cannes, constituye una película profunda que nos recuerda que, para encontrar la verdad, hay que mirar dentro de uno mismo, aunque hacerlo pueda resultar difícil y doloroso. Gracias a un personaje carismático y conmovedor que parece salido directamente de la mente de los hermanos Safdie, Caiti Blues [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
nos permite descubrir realidades que Trump desearía que no existieran. Justine Harbonnier devuelve la dignidad y la poesía a los hippies y a todos aquellos al margen de los estándares de la sociedad, una familia alternativa en la que Caiti parece haber encontrado su lugar.

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La potente y relajante voz de Caiti Lord, una música de treinta años que complementa su pasión por la música con un trabajo de camarera para llegar a fin de mes, acompaña cada día a los oyentes de la emisora de radio local de Madrid, Nuevo México. Caiti nació en Nueva York, pero se trasladó por los azares de la vida a esta pequeña ciudad hippie del sureste de Estados Unidos en la que ahora intenta dar sentido a una vida que se le está yendo de las manos. Entre canción y canción, Caiti se abre con los oyentes y les confiesa, entre otras cosas, las dificultades a las que tiene que hacer frente a diario en el bar donde trabaja, sus inquietudes más profundas o simplemente su temor a no conseguir salir adelante. A años luz de alcanzar un sueño americano que se ha convertido en una quimera absurda, la protagonista de Caiti Blues trata de rebelarse contra lo absurdo de una vida que empieza a afectarle. Su infancia y adolescencia en Nueva York, caracterizadas por una mezcla de lentejuelas, comedias musicales, espectáculos de bricolaje donde podía hacer de diva y cursos de canto de ópera, han quedado ya muy lejos.

Como tantos y tantos jóvenes estadounidenses, Caiti trata de devolver a toda costa un préstamo universitario cada vez más difícil de pagar debido a la inflación. A los treinta años, y enfrentada a un mundo muy duro en el que ganarse la vida como artista es algo cada vez más difícil, Caiti decide cambiar de registro —y no solo en la música—, pues el blues será a partir de ahora su credo. Caiti cambia las cegadoras luces de Nueva York por el frío invernal y los tonos pastel de la naturaleza de su nuevo hogar, y esto le permite volver a conectar consigo misma, algo que no conseguía desde hacía ya mucho tiempo. Rodeada de forasteros que se niegan, como ella, a someterse al lema capitalista de que "querer es poder", Caiti busca su propia verdad interior, el fuego sagrado que transforma el arte en un acto catártico.

Justine Harbonnier nos muestra la vida privada de Caiti en todos sus matices: las horas que pasa delante del micrófono de la emisora de radio local independiente y en el bar donde trabaja, los momentos de dormir con su perro entre las tranquilizadoras paredes de su casa o de componer sus canciones, o incluso cuando intenta olvidarse de los problemas de la vida cotidiana pasando tiempo con sus amigas las drag queens. La historia de la protagonista se cuenta y se almacena a través de las letras de sus canciones. Y es mediante estos diarios íntimos cómo Caiti consigue evadirse de una realidad a veces asfixiante y nos habla de temas universales como la aceptación a uno mismo, el peso de las normas sociales y la dificultad de encontrar el lugar de uno mismo en un país con una ideología opresiva y conservadora.

Caiti Blues es una de esas “feel good movies” que te hacen comprender que no pasa nada por ser un outsider, que la fama no es para todos, y que da igual. Sin juicios ni falsos moralismos, Justine Harbonnier eleva a Caiti al rango de gurú para todos aquellos que se rebelan afirmando su sacrosanto derecho a ser "anormales".

Caiti Blues ha sido producida por La Cinquième Maison (Quebec) junto con Sister Productions (Francia). Las ventas internacionales corren a cargo de Les Films du 3 Mars de Canadá.

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(Traducción del italiano)

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