Crítica: I Don't Love You Anymore
por Vittoria Scarpa
- La alienación y el vacío de la generación Z centran la nueva película del director checo Zdeněk Jirásky, protagonizada por dos adolescentes que huyen de sus vidas infelices

Marek, de trece años, lo graba todo con su smartphone: la lluvia que cae a cántaros entre edificios en ruinas, un alcohólico durmiendo en el portal de un bloque, incluso a su propia madre intimando con su nuevo compañero, a quien Marek no soporta. El propio adolescente es filmado por docenas de teléfonos móviles de sus compañeros de colegio cuando aparece con una bolsa de plástico en la cabeza en una prueba de valor, pero también cuando es víctima de acoso y todas esas cámaras apuntándole parecen no dejarle escapatoria. Un día, la cámara de Marek se cruza con la de Tereza. “¿Te queda batería?”, le pregunta ella, y desde ese momento comienza para los dos adolescentes una huida de sus vidas infelices que se convertirá en una aventura más grande que ellos, documentada en cada paso del camino con sus smartphones.
I Don't Love You Anymore, la nueva película escrita y dirigida por el director checo Zdeněk Jirásky, que, tras estrenarse en el Festival de Varsovia (donde ganó el premio especial del jurado), ha sido proyectada en la competición oficial del 24.º Festival de Cine Europeo de Lecce, gira en torno a un juego adolescente que termina por descontrolarse. Marek y Tereza (los jóvenes Daniel Zeman y Maisha Romera Kollmann) provienen de dos entornos sociales diferentes, pero ambos están igualmente insatisfechos con su vida: Marek vive en un bloque de pisos con su madre (Anita Krausová), con quien mantiene una relación excelente, hasta que ella invita a su nuevo novio a su casa —y a su cama—; Tereza pertenece a una familia de clase media poco afectuosa y desafía continuamente a sus padres (interpretados por Réka Derzsi y Marian Mitaš) con pequeños actos de rebeldía.
El único momento en el que los dos parecen recuperar la sonrisa es cuando, juntos, encienden la cámara y escenifican situaciones divertidas o audaces para guardarlas en su teléfono, entre vagones de tren, edificios abandonados y montones de escombros. ¿Por qué no subir entonces el listón? Así, lo que comienza como un juego un poco oscuro (fotografiar a Tereza en situaciones de coerción, encadenada o encerrada en una jaula) se transforma en un secuestro simulado destinado únicamente a asustar a los padres de la chica. Pero después de enviar las fotos a la madre de Tereza, los dos jóvenes ya no pueden —ni quieren— detenerse. Empieza entonces una fuga sin rumbo, a bordo de un tren que los lleva a otro país cuya lengua desconocen y donde la inexperiencia, la soledad y el deseo de una cama caliente los conducirán pronto al desencanto, porque, en el fondo, son “solo unos niños”, y toda esa libertad les viene un poco grande.
Los dos pequeños protagonistas de este viaje hacia lo desconocido destacan por su espontaneidad y expresividad, y son capaces de sostener sobre sus hombros el peso de toda la película. El director opta por mantener cierta impenetrabilidad respecto a sus pensamientos e intenciones, al más puro estilo adolescente, y demuestra saber capturar con autenticidad las emociones, las contradicciones y la vitalidad de esa edad, en la que se pasa del juego desenfrenado a las dudas existenciales en un abrir y cerrar de ojos. “—He hecho lo que he podido. —No, lo hemos hecho los dos”, se dicen los protagonistas. Pero lo cierto es que si ese vacío no se llena de alguna manera, acaba por devorarte.
I Don't Love You Anymore es una producción de la checa I/O Post en coproducción con la eslovaca Arina Film Production y la rumana Tangaj Production.
(Traducción del italiano)
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