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BERLINALE 2024 Panorama

Crítica: Scorched Earth

por 

- BERLINALE 2024: Después de In the Shadows, Thomas Arslan firma una nueva y minimalista entrega de su saga criminal sobre Trojan, un gángster de vieja escuela

Crítica: Scorched Earth
Mišel Matičević en Scorched Earth

A los directores de cine les resulta interesante volver a revisar personajes ficticios. ¿Qué les ha podido pasar mientras tanto? ¿Cómo se han desarrollado personalmente? Trojan (Mišel Matičević), un gángster de la vieja escuela y vagabundo; sin embargo, y por desgracia, se parece mucho a cuando lo vimos por la última vez en 2010 en In the Shadows [+lee también:
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. De hecho, es su entorno después de volver a Berlín, después de haberse ido durante una década, lo que parece fuera de lugar. El crimen ha cambiado, ahora se ha vuelto digital, o los gánsteres del pasado se han retirado. Pero eso no evitará que Trojan busque otro trabajo; uno en el que, con suerte, tendrá éxito tras su fracaso en la anterior película.

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La cuestión del fracaso es una constante en esta saga de películas del director alemán Thomas Arslan, cuya película Scorched Earth [+lee también:
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se ha estrenado en la 74.ª Berlinale, en la sección Panorama. Después de todo, la narración se inspira en las películas policíacas minimalistas del autor francés Jean-Pierre Melville. Después de que un trabajo que implicaba robar relojes caros saliera mal, y se diera cuenta de que los bienes físicos ya no se venden en el mercado, Trojan está en un aprieto. Sin querer pasarse a la ciberdelincuencia, el nuevo estándar, finalmente logra asegurarse un trabajo gracias a su gestora Rebecca (Marie-Lou Sellem). Él, la conductora de escape Diana (Marie Leuenberger), su viejo conocido Luca (Tim Seyfi) y el ciber experto Chris (Bilge Bingül) reciben la tarea de robar una pintura de Caspar David Friedrich.

Pero, aunque el trabajo en sí, irrumpir en el depósito donde se almacena la pintura, es bastante sencillo, la política que hay detrás de él no lo es tanto. El misterioso cliente resulta no tener interés en cumplir su parte del trato y pagar al cuarteto. Para asegurarse de que la pintura termina bajo su poder y que ninguno de los cuatro irá tras él, manda a Victor (Alexander Fehling) a resolver el problema. Un simple robo se ha convertido ahora en un asunto de vida o muerte, mientras que intentan vender la pintura al mejor postor, para librarse de ella lo antes posible.

Otra pieza narrativa de Arslan, fluida y sin agitación; hace que las películas de atracos más ruidosas y concurridas de Hollywood parezcan absurdas. Este es un trabajo corriente para esta gente. El suspenso no tiene su raíz en los tiroteos, la persecución de coches o las peleas físicas (aunque también las hay, por supuesto), sino de la inquietante desorientación en este submundo de alianzas incómodas, manipulación y falta de intenciones honorables. La reducida escenografía, la mínima exploración de la vida de los personajes y la vida diaria mundana son típicas de la fotografía de Arslan. Dicho esto, esta vez, los personajes son más interesantes que en su último trabajo, Bright Nights [+lee también:
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, que le faltaba ritmo, dirección general y cualquier tipo de pegamento que lo sostuviera.

Además de Matičević, que vuelve a brillar como el carismático pero enigmático Trojan, está el engreído Victor de Fehling, el colega de Trojan en la historia, que la eleva más allá de su montaje básico. Su confrontación final puede ser simple, pero es efectiva: dos ideologías diferentes del crimen y el honor chocan entre sí. Los personajes de Melville tienen que lidiar constantemente con los retos de la amistad, la confianza, la soledad y la traición. Estos elementos narrativos también los podemos encontrar en Scorched Earth. Arslan sabe cómo gestionar estos conflictos humanos básicos, mientras que mantiene al público enganchado hasta el último minuto.

Scorched Earth ha sido producida por la alemana Schramm Film Koerner & Weber. The Match Factory gestiona sus ventas internacionales.

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(Traducción del inglés por Joanna Sánchez Moya)

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