GOCRITIC! Anifilm Liberec 2024
Crítica: Kensuke's Kingdom
por Berenika Balcer
- La adaptación animada de Neil Boyle y Kirk Hendry de la aclamada novela de Michael Morpurgo es un relato entrañable sobre los lazos humanos, con abundante aventura y emoción

(Esta crítica forma parte del taller GoCritic! en Anifilm. Puedes leer la cobertura completa aquí.)
La aclamada novela infantil de Michael Morpurgo se convierte en una aventura de náufragos visualmente cautivadora, llena de emoción y con un mensaje atemporal para todas las edades en Kensuke's Kingdom, el debut en la dirección de los cineastas británicos Neil Boyle y Kirk Hendry, presentado este año dentro de la competición de largometrajes de Anifilm, en Liberec.
A finales de los años ochenta, Michael, de 11 años (a quien pone voz Aaron MacGregor), se embarca en un crucero alrededor del mundo con sus padres (Cillian Murphy y Sally Hawkins) y su hermana (Raffey Cassidy). Con un yate llamado The Peggy Sue como nuevo hogar, parece que falta un miembro de la familia: Stella, una border collie de la que Michael no pudo despedirse, así que la coló a escondidas a bordo. Cuando el secreto sale literalmente del armario donde habían metido a Stella, la idílica convivencia familiar se trunca por una tormenta. Al intentar llevar a la perra al camarote, Michael es arrastrado junto a ella por el embravecido océano, dejando al resto de la familia en el barco.
Ambos despiertan en una isla aparentemente desierta y paradisíaca, pero resulta que tiene un habitante: un anciano japonés, Kensuke (Ken Watanabe), que acabó allí en los últimos días de la Segunda Guerra Mundial tras el bombardeo de su barco, no sin antes enterarse de la destrucción de su ciudad natal, Nagasaki. Kensuke ha tenido que abrazar su condición de Robinson Crusoe, viviendo en la selva en armonía con la naturaleza y sus criaturas. Entre ellas hay un grupo de orangutanes, a los que trata con el máximo respeto, algo que también se refleja en la forma en que los directores los retratan, dotándolos de un aura casi mística. La lucha por la supervivencia se convierte en una emocionante aventura teñida de nostalgia por lo perdido y por las amenazas medioambientales, mientras Kensuke enseña a Michael no solo a habitar la isla, sino a formar parte de su equilibrio.
Kensuke’s Kingdom se basa en la novela de 1999 de Morpurgo, aunque no es una adaptación al pie de la letra. Las decisiones del guionista Frank Cottrell-Boyce la convierten en un relato aún más cautivador y sensible. En el material de origen, los dos personajes podían comunicarse. Aquí, en cambio, Kensuke no habla inglés, lo que crea una barrera idiomática que contribuye a su inicial sensación de soledad y subraya la sabiduría del silencio. Con pocos diálogos, los autores se apoyan en el diseño de sonido para sumergirnos en la naturaleza. Los cantos lejanos de las aves, el crujir del bambú y el viento agitando las hojas de la jungla, junto a la vibrante partitura orquestal de Stuart Hancock, transmiten la sensación de una auténtica aventura.
Un hilo de comunicación se establece entre los dos náufragos a través de las bellas acuarelas de Kensuke y los dibujos descriptivos de Michael en su cuaderno de bitácora. Su amistad se afianza en una tensa secuencia de acción cuando unos cazadores furtivos invaden la isla paradisíaca para capturar animales exóticos, dando lugar a un relato delicado sobre los vínculos humanos que, aun así, consigue mantenerte en vilo. Ya desde la secuencia de la tormenta en The Peggy Sue, el océano se alza y se hincha, impregnando la atmósfera de tensión. Los sentimientos se transmiten con destreza a través de los ojos de todos los personajes, incluidos los simios, y, en la escena de los cazadores furtivos, las emociones de Michael se plasman de un modo particularmente notable.
La animación predominantemente en 2D y el estilo artístico remiten tanto a La tortuga roja como a El planeta del tesoro, con unos personajes dibujados a mano que, como en la primera, transmiten más que las palabras, y unos barcos y mares en 3D que evocan la segunda. Los creadores también se inspiraron en los bocetos del artista japonés del siglo XIX Hiroshige Andō para los flashbacks de Nagasaki, con líneas sencillas y uso del espacio negativo, en contrapunto con el estilo generalmente rico de la película.
Kensuke’s Kingdom es una experiencia deliciosa tanto para adultos como para niños. Mientras los primeros comprenderán la magnitud de la tragedia de Kensuke, los segundos, como Michael, no necesitan hacerlo para sentir una profunda empatía hacia él. La película se mantiene fiel al mensaje de esperanza de Morpurgo y a la idea de familia, ya sea de sangre, escogida o una en la que la naturaleza y los seres humanos convivan en armonía.
Kensuke’s Kingdom es una producción de Lupus Films (Reino Unido), Jigsaw Films (Reino Unido), Mélusine Productions (Luxemburgo), Le Pacte (Francia) y Bumpybox (Reino Unido), mientras que las ventas internacionales corren a cargo de Bankside Films.
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