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ANNECY 2024

Crítica: Slocum et moi

por 

- Jean-François Laguionie firma una delicada y bella obra sobre el viaje metafórico de una familia de tres miembros que construye un barco en su jardín durante la posguerra

Crítica: Slocum et moi

"Tenía a mi alrededor todo el universo, al que ahora consideraba un auténtico amigo". Lo que el director francés Jean-François Laguionie (especialmente conocido por Le Château des singes, L'Île de Black Mór, Le Tableau [+lee también:
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) nos ofrece en su totalmente armoniosa nueva película Slocum et moi, que fue presentada en la competición oficial del 77.º Festival de Cannes y actualmente está siendo proyectada en competición en el 43.º Festival de Cine de Animación de Annecy, no es otra cosa que una guía de navegación interna, una carta astral que traza las formas en que la vida cotidiana puede transformarse mediante el poder de la imaginación, pero también una afectuosa exploración de las cosas que quedan sin decir en las relaciones familiares y los recuerdos —no nostálgicos— de momentos compartidos en la intersección de trayectorias individuales.

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"Voy a intentar esbozarte el viaje de mi padre. Yo tenía diez años cuando él se embarcó en esta aventura". De pie frente a su caballete en la ENSAD, el adolescente François se remonta a 1949, cuando aún se utilizaban las cartillas de racionamiento, en una pequeña ciudad a orillas del río Marne, no muy lejos de la fábrica de chocolate Noisiel, cuando los suburbios de París aún se entremezclaban con el campo. En una calle tranquila, a tres kilómetros del río, la casa familiar está a punto de ser testigo de una revolución en el jardín, algo que hará que la vida de François se abra a nuevos horizontes. Y es que no solo descubre que no es hijo biológico de su padre Pierre, un taciturno representante de ventas y manitas en sus tiempos libres, sino que también se entera de que este tiene una pasión secreta que gira en torno al libro Navegando en solitario alrededor del mundo, del escritor estadounidense Joshua Slocum, la primera persona en dar la vuelta al mundo en solitario a bordo del Spray —un balandro de madera de 37 pies de eslora—, una hazaña para la que tardó tres años, dos meses y dos días (entre abril de 1895 y junio de 1898).

La cuestión es que ahora el padre de François ha decidido embarcarse en la construcción de una réplica casi exacta del barco (aunque algo más pequeña debido al tamaño del jardín; es decir, 11,2 metros de eslora y 4,32 m de manga). Se trata de un extraordinario proyecto de construcción naval casera que se prolonga hasta 1955 y en el que implica tanto a su mujer Geneviève como a su hijo, porque la labor no solo implica el trabajo de los distintos materiales, sino también de los sentimientos.

Buen humor, imaginación, poesía, bicicletas, cafés al aire libre y jazz gitano; una isla en el Marne que alberga primeros amores, BHV, el Museo Nacional de la Marina de París y un poco de cine con Gary Cooper en Los inconquistables, de Cecil B. DeMille… Toda una época va saliendo poco a poco a la superficie en Slocum et moi. Sin embargo, la película elude con elegancia cualquier apego melancólico al pasado al anclarse en el sentido universal de la observación y la capacidad de escucha de un niño que quiere amar y ser amado por su padre, pero que al mismo tiempo está creciendo por su cuenta. Y al insertar en esta historia familiar escapadas por el océano en compañía del auténtico Joshua Slocum, el fascinante guion (escrito por el cineasta con su cómplice habitual Annick Le Ray) nos proporciona un viaje dulce y encantador en tres niveles (el despertar de François, el sueño de su padre y la vuelta al mundo desde el Estrecho de Magallanes hasta los vientos alisios), y todo ello en forma de una animación sensible que juega con la luz y las sombras y el sutil arte del carboncillo, además de estar hermosamente acompañada de la música de Pascal Le Pennec. A sus 84 años, Jean-François Laguionie ha demostrado que sigue siendo un auténtico maestro cuya aparente modestia no oculta su inmenso talento, como si "el muro que se cerraba alrededor del barco no hubiera hecho más que darle una mayor libertad".

Slocum et moi ha sido producida por la luxemburguesa Mélusine Productions y la francesa JPL Films, y las ventas internacionales de la película corren a cargo de Urban Sales.

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(Traducción del francés)

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