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PELÍCULAS / CRÍTICAS Francia / Canadá / Italia

Crítica: La trenza

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- La cinta de Laetitia Colombani, adaptación de su propio best-seller, es un himno a la valentía de las mujeres que evita el énfasis impulsado por las sentidas interpretaciones de sus actrices

Crítica: La trenza
Fotinì Peluso en La trenza

Después del éxito obtenido en Francia, en donde atrajo más de un millón de espectadores, y en toda Europa, llega a los cines italianos el 20 de junio con Indigo Film La trenza, tercer largometraje de la escritora, directora y guionista originaria de Burdeos Laetitia Colombani, que adapta su también exitosa novela homónima, vendida en 26 países en el mundo entero. Una historia que celebra la fuerza de las mujeres entrelazando tres destinos de manera innovadora, y que se refuerza en la pantalla con las sentidas interpretaciones de sus actrices principales.

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El relato, acompañado por las recurrentes notas del pianista Ludovico Einaudi, tiene lugar en tres continentes, con tres mujeres muy diferentes entre sí como protagonistas, a quienes une el hecho de encontrarse en un momento crítico de su vida. En la India nos encontramos con Smita (Mia Maelzer): es una “intocable” y su trabajo es vaciar las letrinas de un pueblo en donde “es mejor nacer vaca que mujer”. Ella no quiere que su hija (la pequeña Sajda Pathan, una verdadera “intocable”) tenga su misma fortuna, así que la envía a estudiar con los brahmanes. Pero la discriminación la sigue a donde vaya, y empuja a la mujer a abandonar a su marido y a huir con su pequeña buscando una vida mejor.

En una ciudad del sur italiano conocemos a su vez a Giulia (Fotinì Peluso), que trabaja en la tienda de su familia que desde hace generaciones produce pelucas con cabello humano, y que descubre, después de que su padre sufra un grave accidente, que está llena de deudas. Su madre quiere obligarla a aceptar un matrimonio de conveniencia para arreglar sus cuentas, pero ella se rebela y con la ayuda de un fascinante inmigrante sij de largas rastas negras (Avi Nash), de quien también se enamora, consigue una solución para salvarse tanto a la tienda como a sus trabajadores.

En Canadá, a Montréal, Sarah (Kim Raver) es una exitosa abogada, separada y con tres hijos. Hace números para conciliar carera y vida personal, pero justo cuando está a punto de conseguir un importante aumento, descubre que tiene un tumor en el pecho. Nadie debe saberlo, porque “en un mundo de tiburones no te puedes permitir sangrar”. Así, miente a su jefe y a sus colegas. ¿Pero hasta qué punto se pueden aceptar reglas inhumanas y anteponer el trabajo a uno mismo?

Un fino hilo, como un cabello, une a estas tres “amazonas”, estas tres guerreras que luchan contra los prejuicios y las asfixiantes tradiciones, que no se conocen entre ellas y nunca lo harán. La película salta alternativamente de un país al otro, de una historia a la otra (el guion está firmado por la propia Colombani con la colaboración de Sarah Kaminsky) y, al principio, nada parece unir estas experiencias tan lejanas, que la directora decide separar también a nivel visual y sonoro. Estos hilos comienzan a entrelazarse solo hacia el final, y el efecto es sin duda conmovedor. Un himno al coraje de las mujeres, que evita el énfasis e incluso deja al espectador reflexionando sobre el origen de los objetos que le rodean.

La trenza es una producción de las compañías francesas Moana Films y Curiosa Films en colaboración con France 2 Cinéma, la canadiense Forum Films, la italiana Indigo Film y Rai Cinema, y las belgas Panache Productions y La Compagnie Cinématographique.

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(Traducción del italiano)

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