Crítica: The Protected Men
- El último trabajo de Irene von Alberti es divertido y surrealista, pero su falta de finura técnica nos hace pensar que el potencial de la historia no está completamente explotado

Un día, los hombres (especialmente los más "alfa" y poderosos) se ven misteriosamente afectados por un virus que los vuelve inmediatamente peludos y sexualmente hiperexcitados, y los mata en cuestión de segundos, mientras sus instintos descontrolados se desbocan. Tras difundirse por todo el mundo la noticia de la muerte del canciller a causa de esta nueva enfermedad, el partido feminista local se abalanza sobre la crisis y la aprovecha para llegar al poder, instaurando un nuevo orden social dirigido por mujeres. Todo esto ocurre en Alemania, en la actualidad o en un futuro cercano. Esta audaz e intrigante premisa es el núcleo del nuevo largometraje de Irene von Alberti, The Protected Men, que tuvo su estreno mundial este año en la sección New German Cinema del Festival de Múnich.
La trama de la película, basada en la novela de 1974 Hombres protegidos, de Robert Merle, y escrita por la propia von Alberti, se centra en la nueva canciller autoproclamada, Sarah Bedford (Mavie Hörbiger), junto a su mano derecha, Anita Martinelli (Britta Hammelstein), y su pareja, Ralph Martinelli (Yousef Sweid), un científico que podría desarrollar una vacuna en tiempo récord.
Cabe destacar que la mayoría de los personajes, si no todos, están apenas esbozados. Algunos son caricaturas evidentes, entre ellos el difunto canciller Darius Becker (Godehard Giese) y la corrupta directora de un gigante farmacéutico, Hilda Helsinki Pfeiffer (Bibiana Beglau).
Con todo, la película se beneficia de numerosos juegos de palabras ingeniosos y de momentos satíricos que aparecen a lo largo de todo el metraje: por ejemplo, durante la crisis sanitaria, grupos de mujeres intentan excitar sexualmente a los hombres para matarlos. En uno de estos asaltos, Anita detiene a las mujeres y le dice al hombre que ha sido demasiado imprudente por ir solo, dando pie a un curioso caso de culpabilización inversa de la víctima.
Sin embargo, en el apartado técnico la película se muestra irregular (de forma más o menos deliberada), probablemente en exceso. Esto se aprecia sobre todo en las escenas con presentadores de informativos, donde los logotipos y los cromas están resueltos de forma muy descuidada. En lo visual, la dirección de fotografía (a cargo de Constantin Campean) se caracteriza por la presencia de espacios muy iluminados y una riqueza de colores fluorescentes (predominan el rosa, el verde y el amarillo), lo que le confiere un tono más desenfadado y refuerza el carácter surrealista del conjunto.
El cierre del arco narrativo, incluida la escena final, situada bastante tiempo después de la crisis, también se siente algo apresurado. Estos defectos convierten la película en un relato imperfecto, pero que merece la pena por su singularidad y su audaz premisa. Aunque apenas rasca la superficie y no se toma demasiado en serio, von Alberti entrega una comedia satírica entretenida. Con todo, el potencial de este gran intercambio de roles que ocupa el centro del relato no se explota del todo. Dicho esto, la sátira de von Alberti resulta lo suficientemente ácida y consigue desarrollar los principales conflictos de la historia con bastante ecuanimidad, al acercarse tanto a quienes temen las consecuencias de la epidemia como a quienes quieren imponerse aprovechándose de este "mundo feliz".
The Protected Men es una producción de la alemana Filmgalerie451, que también se encarga de su distribución nacional. The Playmaker, con sede en Múnich, se encarga de las ventas internacionales de la película.
(Traducción del inglés)
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