Crítica: Green Is the New Red
por Savina Petkova
- El quinto documental de Anna Recalde Miranda llama la atención sobre la política en Latinoamérica

Al comienzo de Green Is the New Red [+lee también:
entrevista: Anna Recalde Miranda
ficha de la película], la directora italoparaguaya Anna Recalde Miranda describe su tierra natal, Paraguay, como una “realidad que flota más allá del tiempo”. Tras una breve explicación de la cronología política del país entre 2008 y 2012, es su voz la que narra la película en italiano, haciendo que el público sea absorbido por una realidad que le resulta dolorosamente familiar a cualquiera que conozca la historia de Latinoamérica durante la Edad Moderna. Después de una represión anticomunista durante los años setenta, el país se ve afectado por apropiación de tierras ilegal, leyes feudales y ni más ni menos que 24 intentos de golpe de estado. Cuando la directa llora la “posibilidad perdida de otro mundo” en su honesta confesión, podemos escuchar el trágico timbre de un pasado traumático. Green Is the New Red es parte de la competición internacional del IDFA y se compromete a hacer saltar todas las alarmas políticas de Paraguay con la forma de documental más adecuada: una mezcla de testimonios y entrevistas para concienciar a la gente.
En 2018, Recalde Miranda llega a Asunción, consciente de las sequías y del deterioro del estado de la tierra. Como parte de Soya Republic (la cuna de las negociaciones agrícolas mundiales), la tierra paraguaya ha sido tratada con químicos hasta quedar irreconocible. Green Is the New Red encuentra los puntos en común que unen a movimientos anticomunistas (como la Operación Condor) con la actual represión por parte del gobierno hacia los defensores de la tierra. Con su cámara en la mano y habiendo investigado, la directora vuelve a recurrir a un querido amigo, Martín Almada, y al tema de su primera película, The Land of No Evil (2010). Almada es un activista de los derechos humanos mundialmente conocido que descubrió los Archivos del Terror: los últimos vestigios de opositores políticos a la dictadura de derechas del país. Mientras la cámara enfoca los archivos, se pueden ver papeles amarillos y fotografías descoloridas de personas que fueron secuestradas, torturadas y asesinadas; los primeros planos son suficiente para helarte la sangre.
Recalde Miranda adopta una postura con este vistazo completo, profundo e intransigente a las múltiples caras de la represión política y muestra cómo los intereses políticos avivan los crímenes contra la humanidad y la tierra. Green Is the New Red no es solo una forma de excavación arqueológica en la violencia política, también ofrece datos muy concretos y declaraciones contundentes sobre el papel que ha tenido Estados Unidos desde la Operación Condor, haciendo de ella una película imprescindible. El largometraje cuenta con un equilibrio entre su parte didáctica y las narraciones personales, para dar a entender que los humanos son tanto el mayor recurso como el elemento más frágil de cualquier movimiento de resistencia. La salud de Martín Almada va a peor y es sincero respecto a todas las amenazas de muerte que ha recibido durante décadas; periodista estadounidense sin pelos en la lengua que investigaba los Archivos ha sido encontrado muerto, ¿cómo se puede honrar su valentía si no es continuando esa investigación?
Recalde Miranda también es lo suficientemente valiente como para no endulzar la verdad; tras las persecuciones sistemáticas de la población indígena y los granjeros sin tierras que se atreven a reclamarla, se puede reconocer fácilmente la despiadada maquinaria del imperialismo y las dictaduras.
Aunque menos oficial que antes, la criminalización de “otros” continúa. Sin embargo, la película de Recalde Miranda tiene las herramientas para exponer, comparar y diagnosticar el presente, así como para inmortalizar la lucha por un posible mundo mejor (aunque sea un poco).
Green Is the New Red ha sido producida por la compañía francesa Lardux Films, una coproducción con Mammut Film (Italia), Tell Me Films (Francia), Picante (Paraguay) y Sisyfos Film Production (Suecia).
(Traducción del inglés por Selena Navarro Haro)
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