Crítica: Live a Little
por Jan Lumholdt
- Un loco viaje de couch-surfing supone el punto de partida de un viaje interior en el primer largometraje de Fanny Ovesen

Muchas cosas pueden pasar cuando dos chicas de la generación Z hacen un viaje de couch-surfing por Europa. Este es el caso de la película Live a Little [+lee también:
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ficha de la película] de Fanny Ovesen, que se estrenó a nivel mundial en la competición nórdica del 48.º Festival de Göteborg. Ovesen muestra su talento con este primer largometraje tras haber ganado reconocimiento por sus cortos, entre los que destaca She-Pack, ganador de un premio Amanda.
“…De…Suecia…” murmura el alegre chico polaco que acaba de empezar a hablar con Alex (Aviva Wrede) y Laura (Embla Ingelman-Sundberg) en mitad de la plaza Grzybowski. Acaban de llegar a Varsovia, la primera parada de su larga aventura veraniega en Interrail con el nombre semioficial de “Locas por Europa”. El viaje empieza bien con la primera noche en la ciudad, llena de diversión juvenil y poca moderación mientras van a beber de bar en bar. La despreocupada Alex se divierte con el chico polaco, mientras la más precavida Laura consigue llegar a su cuarto y despierta por la mañana con lagunas de la noche anterior. Junto a su cama, en el suelo, una pista en forma de condón usado. El resto de la noche es un borrón en su memoria.
“Un polvo borracha”, responde su amiga siendo realista cuando Laura le cuenta la situación. La filosofía de Alex ante el tan mundano problema es: “No te preocupes, aún puedes irte a casa y ser una buena novia. Vive un poco”. Sin embargo, Laura todavía está preocupada, y el hecho de que su novio Elias esté de camino a Praga para un fin de semana romántico improvisado complica las cosas bastante. También tiene una extraña sensación persistente sobre “esa noche” y qué tipo de límites se cruzaron. Poco a poco, Laura va recordando a un chico francés que también hizo couch-surfing en Varsovia, Lucas (Oscar Lesage, a quien pudimos ver recientemente en La sustancia [+lee también:
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ficha de la película]), y con él, aparecen también recuerdos de sus cuerpos entrelazándose. A medida que avanza su aventura, Laura se embarca a la vez en un viaje interno en el que intenta descubrir el qué, cuándo, quién y por qué de los eventos recientes, que han despertado en ella necesidades nuevas durante mucho tiempo reprimidas.
El complejo guion de Ovesen no da ninguna respuesta clara y, es más, no califica a ningún hombre o mujer como el malo de la historia, pero tampoco como el bueno. Lo que sí obtenemos es nuestro propio viaje en el que exploramos el panorama general a través de la Europa actual, pero también una faceta mucho más cercana e íntima a través de un grupo de jóvenes muy humanos, que viven el “aquí y ahora”. Se pueden ver algunos paralelismos con parte del cine noruego actual, como las opiniones de Joachim Trier sobre diversas preguntas existenciales y, hasta cierto punto, con la serie Skam. Quizá esto se debe a que Ovesen estudió en la Escuela de Cine Noruega.
Esperamos con mucho interés más trabajos por parte de esta directora y, por supuesto, también esperamos ver a Wrede y a Ingelman-Sundberg en nuevos papeles. Esta última recuerda a una joven Jean Seberg de nuestro siglo, especialmente, y de manera muy acertada, en algunas escenas maravillosamente tiernas en París.
Live a Little es una coproducción de Suecia, Noruega y Dinamarca puesta en escena por Kjellson & Wik y producida por True Content Production, Ström Pictures y Film i Väst. La producción ejecutiva estuvo a cargo de Scandinavian Film Distribution y Amarcord, mientras que los derechos de venta pertenecen a LevelK.
(Traducción del inglés por Selena Navarro Haro)
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