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TRIBECA 2025

Crítica: Honeyjoon

por 

- El cercano drama maternofilial de Lilian T. Mehrel ambientado en las Azores es un seguro debut que hará que quieras llamar a tu madre

Crítica: Honeyjoon
(i-d) Ayden Mayeri, Amira Casar y José Condessa en Honeyjoon

Con un título que juega con la palabra inglesa honeymoon (luna de miel) y joon, un término persa utilizado para referirse cariñosamente a los seres queridos, Honeyjoon, el primer largometraje de Lilian T. Mehrel, entrelaza el duelo, el deseo, la falta de comunicación, la independencia, el anhelo y la alegría, creando un tapiz que los hijos de inmigrantes, entre otros, reconocerán muy bien. El concepto de la película ya causó sensación en Tribeca hace un año, donde la guionista y directora recibió un premio de 1 millón de dólares para su proyecto a través de la incubadora AT&T Untold Stories, uno de los premios en metálico más altos del mundo. El resultado acaba de estrenarse mundialmente en la competición Viewpoints de Tribeca, combinando la belleza pura de las portuguesas islas Azores con la compleja relación emocional entre madres e hijas.

Mehrel, de origen iraní y alemán, construye con maestría la dinámica entre la terapeuta perso-kurda Lela (Amira Casar), criada en el Reino Unido, y su hija June (Ayden Mayeri), estadounidense de corazón. Las conocemos durante un viaje juntas por las Azores, un rincón paradisíaco muy querido por el difunto padre de June, por lo que esta “luna de miel” es tanto una forma de honrar su memoria como de estrechar vínculos entre ambas. Sin embargo, como es natural, las parejas felices que las rodean son un recordatorio constante (y desagradable) de lo que han perdido o de lo que les falta. Las dos atraviesan el duelo y sufren, pero ninguna quiere admitirlo delante de la otra. Esa tensión se acentúa con la presencia de João (José Condessa), su atractivo guía turístico, por el que June se siente atraída y con quien Lela entabla una improbable amistad.

Mehrel nos lleva por una montaña rusa de altibajos emocionales, centrándose en la desconexión subyacente entre las dos a pesar de su deseo mutuo de entenderse mejor. A veces, hay demasiados temas entrelazados que quedan sin explorar, como cuando Lela menciona el movimiento iraní Mujer, Vida, Libertad. No obstante, la cineasta demuestra un gran manejo de los ritmos propios de la comedia, incluyendo un gag recurrente con un cuenco de caramelos en la recepción del hotel, utilizado con moderación a lo largo de la película.

A menudo vemos a los personajes alejándose de la cámara o moviéndose a lo lejos, como en una toma larga y particularmente conmovedora donde ambas pasan por el mismo lugar bajo la lluvia, representando su desconexión. La directora de fotografía Inés Gowland retrata los paisajes sublimes del archipiélago atlántico mediante secuencias fílmicas a modo de diario que enmarcan la obra y le otorgan una cualidad de libro de cuentos.

Mehrel presenta los aspectos más desordenados de una ópera prima mientras aprovecha las fortalezas de una dinámica relacional con la que resulta fácil empatizar y que establece una base emocional convincente.

Honeyjoon es una coproducción estadounidense-portuguesa producida por Bärli Films y Wonder Maria Filmes.

(Traducción del inglés)

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