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Crítica: The Pavilion

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- Una rebelión iniciada por residentes de un geriátrico se plantea como una mezcla de crítica social, sátira y humor fácil en la nueva película de Dino Mustafić

Crítica: The Pavilion
i-d: Miralem Zubčević, Rade Šerbedžija, Zijah Sokolović, Meto Jovanovski y Vladimir Jurc Lali en The Pavilion

¿Es necesaria la revolución a veces? Y si es así, ¿cuándo? Con su primera película de ficción en más de 20 años, Dino Mustafić (Remake, 2003) parece hacer un llamamiento a ella a través de la historia satírica de los usuarios de una residencia de ancianos que se rebelan contra el personal y la dirección que los maltratan. The Pavilion [+lee también:
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inauguró el 31.er Festival de Sarajevo.

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Ambientada en un periodo posterior a sucesos violentos no especificados, la película empieza con un interrogatorio a un anciano en silla de ruedas apodado Schumacher (Zijah Sokolović), llevado a cabo por un inspector de policía interpretado por Alban Ukaj, en un papel no muy diferente al que tenía en Full Moon [+lee también:
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entrevista: Nermin Hamzagić
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. Al insistir en contar la verdad en vez de ayudar a la investigación, Schumacher revela los acontecimientos que llevaron a la tragedia.

Los ancianos de la residencia apodada The Pavilion han sufrido abusos por parte del personal durante años: les apagaban la calefacción en medio del invierno, les quitaban sus pensiones y objetos personales y se les negaba el agua caliente, la comida e incluso cuidados médicos en condiciones. Como la directora (Mirjana Karanović) expresa tajantemente, la residencia necesita recortar costes de forma constante, pues incluso la atención básica cuesta más de lo que los pacientes pueden aportar. Hartos de este maltrato, los residentes organizan una revolución encabezada en lo político por Mojmir (Miralem Zupčević) y en lo combativo por Angelo (Rade Šerbedžija).

Toman las armas, derrocan al régimen y mantienen como rehenes a los miembros del personal. El alcalde (Ermin Bravo) debe encontrar una solución lo más rápido posible dado que ese año se celebran elecciones y tiene ciertos intereses empresariales en la residencia. Opta por una solución pacífica mientras que la unidad GEO se está preparando para atacar el edificio. Aunque los residentes comparten la mayoría de los objetivos, que supondrían una nueva dirección y una vida digna y propia de un ser humano, las peticiones maximalistas y las tácticas implacables de sus líderes abren el camino a la violencia.

Trabajando a partir de un guion escrito por los periodistas Viktor Ivančić y Emir Imamović Pirke (basado en la novela de Ivančić), Mustafić busca estudiar la necesidad de una toma de poder y cambio revolucionarios, para bien o para mal, cuando la situación se vuelve insostenible. El cineasta desde luego tiene algunas ideas interesantes, como subvertir el concepto de la culpa de las generaciones mayores convirtiéndolo en una representación del abandono del sistema de solidaridad por parte de las más jóvenes, con fines egoístas y lucrativos. Sin embargo, de alguna forma Mustafić se pierde por el camino en su intento por encontrar un equilibrio entre lo serio y lo cómico, que en ocasiones no rehúye golpes bajos como el racismo cotidiano, la gerontofobia y el uso abundante de funciones corporales para provocar la risa. El uso de iconografía comunista parece sumamente ingenuo.

En lo que respecta a lo técnico, la música de Bojan Zulfikarpašić siempre resulta acertada, mientras que el trabajo de cámara de Almir Đikoli y Mustafa Mustafić es más bien agitado y no fluido como se pretendía. El montador Vladimir Gojun apenas se las arregla para salvar los muebles al mantener la duración tolerable y el ritmo rápido.

No obstante, el as bajo la manga de la película debería ser su reparto coral de intérpretes de la región. Aparte de los mencionados anteriormente, también vemos a Nikša Butijer, Jasna Diklić, Ksenija Pajić, Branka Petrić, Aleksandar Seksan y, en su último papel, a Meto Jovanovski. Pero con un número de personajes tan elevado que funcionan ya sea en un marco conjunto o simplemente como recursos narrativos, no suelen tener suficiente tiempo o espacio para brillar como es debido, por lo que también se recurre a gags y manierismos para anotarse puntos fáciles. Aun así siguen siendo el mayor gancho comercial de la película, sobre todo en la región, pues The Pavilion difícilmente podría llegar mucho más lejos.

The Pavilion es una coproducción entre Bosnia y Herzegovina, Croacia, Montenegro, Macedonia del Norte y Serbia, llevada a cabo por Panglas, Cineplanet, Krug Film, Natenane Productions, Monte Royal Pictures y Realstage.

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(Traducción del inglés por Elena Llorca Pérez)

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