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SARAJEVO 2025 Competición documentales

Crítica: 9-Month Contract

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- La cinta de Ketevan Vashagashvili sobre la experiencia de una mujer en el mercado de la gestación de alquiler de Georgia es un nuevo y especial añadido a los documentales sobre la política del cuerpo

Crítica: 9-Month Contract

Tras años produciendo documentales y programas para la televisión de Georgia, Ketevan Vashagashvili se estrena en el mundo de los largometrajes con 9-Month Contract, que explora (a lo largo de varios años) la experiencia de una mujer georgiana que consigue dinero para mantener a su hija mediante el negocio de la gestación subrogada. La película se estrenó a nivel mundial en el CPH:DOX en marzo de este año y continuó la racha siendo proyectada en la competición de documentales de Sarajevo. Como la propia Vashagashvili cuenta en un comentario fuera de cámara, empezó a grabar a ambas hace 12 años, cuando la hija tenía 4 años y vivían en las calles de Tiflis.

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Al haber crecido siendo huérfana, Zhana, una madre soltera de 30 años, quiere que su hija Elene de 15 termine los estudios obligatorios, vaya a la universidad y se convierta en juez. Vashagashvili explora el extenso método de Zhana para salir adelante: mediante la gestación subrogada recibe unos 14 000 dólares por embarazo, mientras acepta otros trabajos. Sin embargo, trabaja para ocultarle sus planes a su hija adolescente, pues no quiere agobiarla con más preocupaciones mientras esta destaca en la escuela. No obstante, al pasar por su cuarta cesárea, se ve a sí misma en medio de una crisis cuando la agencia de subrogación actúa de manera errática e ilegal, dejándola en un aprieto.

La cineasta tiene la clara intención de dar visibilidad a lo lejos que puede llegar la gente cuando se someten de manera voluntaria a la autoexplotación biopolítica para sobrevivir a día de hoy, consiguiéndolo en los primeros minutos de la película; las llamadas de teléfono susurrando y la obvia incomodidad constante hablan por sí solas. Sin embargo, el enfoque de Vashagashvili crea conversaciones más o menos ordenadas para que Zhana explique las dificultades de su situación, en lugar de que los encuentros médicos y burocráticos den todos los detalles por sí solos. A menudo, como público solo podemos presenciar ciertas partes de varios tipos de encuentros, nunca un proceso completo en particular.

De la misma manera, solo profundiza en la íntima y dulce relación entre Zhana y Elene durante las últimas escenas de la película. En este sentido, 9-Month Contract trata los temas muy amplios de manera superficial, olvidando cosas y dejando al público con ganas de ver más acción y menos explicaciones. Por ejemplo, algunos conflictos, muy intensos al principio, se resuelven fuera de cámara y sin causar ningún alboroto, como cuando es amenazada por un padre al intentar presentar una demanda contra una serie de acciones ilegales.

En esencia, la película apela a un sentimiento universal: Zhana solo sueña con el bienestar de Elene, algo que sorprende a su hija; se pregunta si eso no debería de ser un derecho universal, algo certero, en lugar de un sueño. Pero incluso durante su quinta cesárea, Zhana sonríe y simplemente sacude su cabeza ante la cámara, como si le hiciera gracia. Vashagashvili da en el clavo con algo fundamental: el amor de una madre por sus hijos y la fuerza y determinación de una mujer son increíblemente poderosos, incluso durante los momentos más difíciles.

9 Month-Contract es una coproducción georgiana, búlgara y alemana de 1991 Productions (Tiflis), Agitprop (Sofía) y Vincent Productions (Berlín). CAT&Docs gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés por Selena Navarro Haro)

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