Crítica: Residence Hammamet - Il Maktub secondo mia madre
por Vittoria Scarpa
- Salvatore Allocca rueda un afectuoso documental sobre su madre, emigrada en Túnez, y la comunidad de jubilados italianos que se mudan a países en donde el coste de vida es menor

“Un director introvertido viaja a Túnez para reencontrarse con su madre, una mujer de más de 70 años que se ha ido a vivir a otro país: ella baila por la vida y él aprende a seguirle el ritmo”. Así reza el dossier de prensa de Residence Hammamet - Il Maktub secondo mia madre, de Salvatore Allocca, que ha sido presentada como proyección especial en la 20.ª Fiesta del Cine de Roma. Una premisa que ya resulta de por sí muy sugerente para un documental que acaba revelándose como una pequeña joya de ironía y ternura, además de una sutil reflexión social sobre los jubilados italianos que se trasladan al extranjero en busca de un coste de vida más asequible. Uno de sus mayores aciertos reside precisamente en el contraste entre la contención del hijo y la exuberancia de la madre.
“Parece que os habéis intercambiado la edad”, comenta una mujer al fijarse en Salvatore. El director acaba de llegar a Hammamet para visitar a su madre, Antonietta, que, tras cumplir los 70 años, se mudó a la ciudad tunecina y empezó una nueva vida junto a un hombre más joven que ella, amable y atento, al que conoció allí. Antonietta es un torbellino de vitalidad y está pensando incluso en volver a casarse, porque en Hammamet siente que ha encontrado una nueva familia. Su hijo contempla la situación con cierta cautela (“¡Ya sabes que los hombres cambian después de casarse!”) y, con discreción, intenta comprender mejor esta nueva etapa lejos de Italia y comprobar si realmente es tan feliz como asegura. La respuesta es un rotundo sí.
Entre bailes, torneos de buraco, chapuzones en la piscina y excursiones por el desierto, Allocca descubre todo un universo de italianos septuagenarios que se sienten acogidos y mimados por los tunecinos, que han creado una auténtica comunidad, se prometen ayuda mutua y disfrutan del sol y del mar sin demasiadas preocupaciones económicas. El director les pregunta: “¿Sois felices?”, y la respuesta más habitual es: “Estamos en paz”. Por supuesto, no todo es un camino de rosas. Un matrimonio que lleva cincuenta años casado está a punto de separarse porque él quiere quedarse en Túnez, mientras que ella reconoce que “esta vida no es para mí”. Tampoco faltan la nostalgia del hogar, los arrepentimientos o esos momentos en los que la rutina termina resultando asfixiante.
La persona más decidida a no volver nunca atrás es precisamente Antonietta. Dinámica, contagiosamente alegre, amiga de todo el mundo, llena de proyectos y aparentemente capaz de afrontar cualquier situación con naturalidad, está convencida de que ese es su maktub. En árabe, esta palabra significa “destino”, aquello que está escrito. La película provoca sonrisas constantes y despierta la admiración ante la extraordinaria capacidad de reinventarse incluso a esa edad, así como ante esa espontaneidad y libertad de espíritu que, paradójicamente, muchas veces escasean durante la juventud. Habitualmente son los hijos quienes emigran y los padres quienes esperan sus visitas, al menos durante las fiestas; aquí sucede justo lo contrario, y el efecto cómico que genera esa inversión de papeles resulta irresistible.
“Ella baila por la vida y él aprende a seguirle el ritmo”, decíamos al principio. La sorpresa final es que este documental también sabe emocionar profundamente, aunque lo hace con una delicadeza tal que deja al espectador con ganas de levantar los brazos y ponerse a bailar junto a ellos.
Residence Hammamet - Il Maktub secondo mia madre es una producción de la compañía romana Own Air.
(Traducción del italiano)
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