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VIENNALE 2025

Crítica: Green Light

por 

- Con una gran sensibilidad hacia el dolor, Pavel Cuzuioc sigue a un psicoterapeuta cuya misión es ayudar a personas desesperadas a ejercer su derecho para acabar con su vida

Crítica: Green Light

“No disfruto del sufrimiento” es una frase que el neuropsiquiatra Johann Friedrich Spittler repite a menudo, pero allá donde va hay dolor, sufrimiento y desesperación. Sin embargo, y he ahí la cuestión, ¿es suficiente para justificar un suicidio? En su nuevo documental, Green Light [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
, que se estrenó en el Festival de Locarno y se ha proyectado hace poco en la sección de largometrajes de la 63.º Viennale, el director moldavoaustriacorrumano Pavel Cuzuoic nos ofrece un complejo cuadro de zonas ambiguas respecto a la ética, determinación humana y fragilidad jurídica; pero no da una respuesta clara a esta pregunta.

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Cuzuoic se ha construido un nombre por sí mismo analizando experiencias humanas y la profundidad emocional desde el cariño, y Green Light no es diferente. Fue en 2020 cuando los tribunales alemanes decretaron que la gente tenía derecho a acabar con su propia vida, lo que sentó las bases para el suicidio asistido. Durante años, el doctor Spittler ha entrevistado a más de 600 pacientes para determinar si cumplían los requisitos para este procedimiento. Estas entrevistas profundizan mucho en el dolor de los pacientes, que parecen sentirse lo suficientemente seguros para compartir su situación delante de una cámara y aparecer en los créditos. No parece haber ninguna esperanza. “Solo estoy existiendo” es un denominador común.

Y aun así, no importa si uno está a favor del suicidio asistido o no, las dificultades son fáciles de detectar. Hay personas que sufren enfermedades, accidentes o discapacidades. Algunas padecen una depresión tan grave que ni la terapia ni ninguna relación social puede ayudarles a salir de ella. El dolor mental no afecta menos que el físico. Sin embargo, también hay pacientes que quieren esa “luz verde” como un plan B para el futuro. Una mujer que tuvo anorexia. Otra mujer que quiere irse con su hijo fallecido. Un hombre anciano que no le da importancia al término “sacrificar tiempo” en el trabajo, pero está dispuesto a sacrificar el tiempo que le queda de vida sin pensárselo dos veces.

Sacrificar el resto de tu vida es un tema recurrente que el doctor Spittler no para de recalcar; nadie acortaría el tiempo que tiene en este mundo sin una buena razón. Es con este tema con el que la película de Cuzuoic se pone verdaderamente interesante. El doctor en sí no es defensor del suicidio, pero para él es fundamental dejar que la gente tenga derecho a elegir qué hacer con su vida y está dispuesto a hacer todo lo que esté en su poder para ayudarles. Uno de las últimas tragedias del documental es un proceso judicial en la ciudad de Essen, en el que el doctor Spittler es acusado de haber diagnosticado a un paciente de forma errónea.

Es posible que aquellas personas que siguen las noticias alemanas ya sepan cuál será el veredicto final, pero esta acusación de homicidio involuntario vuelve a evidenciar lo frágil y fina que es la línea en la que se mueve el doctor Spittler. Las palabras de este renombrado doctor se presentan con solemnidad y sabiduría, y su corriente filosófica e intelectual cubre el hecho de que la composición dramática de la película se centra en conversaciones y entrevistas. Esta es una intersección compleja entre la ética, la política y la simpatía; que solo se puede navegar, mas nunca resolver del todo.

Green Light es una producción de Pavel Cuzuioc Filmproduktion (Austria) y Zenobia Film (Rumanía).

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(Traducción del inglés por Selena Navarro Haro)

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