Crítica: L’Île de la demoiselle
por Aurore Engelen
- Micha Wald vuelve con un asfixiante drama de cámara sobre el abandono en una isla desierta en el s.XVI de una joven desterrada, su sirvienta y su inquietante caballero

El cineasta belga Micha Wald, conocido por Voleurs de chevaux [+lee también:
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ficha de la película], regresa con un tercer largometraje titulado L’Île de la demoiselle, que ha sido presentado en la sección Perpectives du cinéma français de la 26.ª edición del Arras Film Festival.
El director belga propone una relectura orgánica de la historia de Marguerite de la Rocque (Salomé Dewaels), una jovencísima noble francesa a la que en 1542 embarca en una expedición colonial rumbo a Canadá su anciano tío y tutor (Patrick Descamps), que está decidido a casarse con ella. Sin embargo, una vez a bordo, descubre que su joven prometida está embarazada de otro hombre y, magnánimo, toma la decisión de abandonarla en una isla desierta en lugar de ejecutarla. La tripulación la deja en la Isla de los Demonios junto a su criada (Candice Bouchet), el supuesto padre del niño (Louis Peres), algo de comida y unas pocas municiones. A merced de la naturaleza, así como del deseo —que pronto se transforma en un sentido de posesión por parte de quien abusó de ella—, Marguerite lucha al mismo tiempo contra un embarazo no deseado, el hambre y el frío, y también contra las agresiones de Thomas. Damienne es la única que —torpemente— trata de ofrecer apoyo y consuelo a Marguerite, dentro de los límites de su particular visión del mundo, constreñida por una fe ciega, especialmente cuando la joven desea liberarse de un embarazo que la frena y la obliga a actuar de una determinada manera. El exilio forzoso de Marguerite se prolonga durante más de dos años, hasta que un barco la devuelve a Francia, donde le espera un juicio por brujería. Solo la intervención de Margarita de Navarra, hermana de Francisco I (y autora del Heptamerón, que retoma la historia de la joven en uno de sus relatos), salvará a la protagonista de una condena a muerte.
L’Île de la demoiselle es a la vez un biopic, retrato de la lucha a vida o muerte de una joven abandonada a la violencia de los hombres y empeñada en resistir; un relato de supervivencia, una película de aventuras en una isla desierta azotada por los vientos, donde la naturaleza es sucesivamente hostil, nutritiva y protectora; un largometraje histórico que explora de paso los entresijos de la corte del rey Francisco I, el destino reservado a las mujeres —jóvenes y no tan jóvenes— y los usos matrimoniales y familiares; y también un relato de resonancias feministas sobre la lucha, la rabia y la resistencia, así como sobre la sororidad y, en última instancia, la emancipación. Marguerite, encarnada por Salomé Dewaels, posee el ímpetu de la juventud y la determinación de un espíritu poderoso. La joven actriz belga aporta toda su intensidad a este personaje histórico, al que interpreta con una modernidad auténtica.
L’Île de la demoiselle es una producción de Stenola Productions (Bélgica), coproducida por KG Productions (Francia) y Czar Film & TV (Bélgica). Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Pulsar Content.
(Traducción del francés)
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