PELÍCULAS / CRÍTICAS Bélgica / Países Bajos
Crítica: The Soundman
por Aurore Engelen
- El cineasta flamenco Frank Van Passel vuelve con una historia de amor a caballo entre el cuento de hadas y la película histórica

Aclamado en 1995 por su ópera prima, Manneken Pis, seleccionada en la Semana de la Crítica de Cannes, Frank Van Passel ha trabajado durante mucho tiempo en televisión, tanto como director como productor. Ahora regresa al cine con The Soundman, una ambiciosa producción histórica que rinde homenaje al mundo de la radio belga en el umbral de la Segunda Guerra Mundial y a su emblemática sede, el edificio Flagey. La película se estrena en Bélgica el 17 de diciembre de la mano de Kinepolis.
La historia arranca con una cuenta atrás el 5 de mayo de 1940, cinco días antes de la invasión alemana de Bélgica y los Países Bajos, dos países considerados entonces neutrales en el conflicto mundial. Los niños judíos que han intentado huir de la Alemania nazi son devueltos a casa, lo que plantea un dilema a los belgas de origen judío: ¿quedarse en su tierra o marcharse? Elza (Femke Vanhove) solo tiene un sueño en la vida: actuar sobre un escenario, como su difunta madre. Mientras tanto, canta en anuncios de radio con la esperanza de ir escalando posiciones: ¿por qué no convertirse en actriz de uno de los seriales radiofónicos tan populares entre el público belga y que ayudan a olvidar, aunque solo sea durante unos instantes al día, los tiempos oscuros que se ciernen sobre ellos? Deambulando por un estudio, se cruza con el genio de los efectos de sonido Berre (Jeffe Hellemans) y, aunque cada uno vive encerrado en su propia burbuja, van estrechando lazos poco a poco mientras la situación del país se deteriora.
A su alrededor orbita un carrusel de personajes secundarios, cada uno de los cuales encarna una faceta de la población belga en aquellos tiempos convulsos. Polak (Koen de Bouw), el artista de foley que ha tomado a Berre bajo su protección y que se enfrenta a compromisos inaceptables, decide recuperar su libertad, pagando por ello el precio más alto. El casanova a la vieja usanza Fons Belloy (Peter Van den Begin), la estrella masculina de la radionovela en la que también participa Elza, pronto deja aflorar su veta antisemita. Mientras tanto, entre bastidores, el rey Leopoldo III de Bélgica cambia de bando y el pueblo cede, capitula o es movilizado.
Frank Van Passel recurre al prisma de una historia de amor para relatar la historia nacional de un país pequeño en un momento de gran turbulencia. Como el sonido desempeña un papel crucial en el desarrollo del relato, el cineasta opta por un enfoque sensorial, con un tono que alterna entre el cuento moral y la fantasía, gracias a un puñado de escenas fantásticas que puntúan la historia de los dos amantes. Flagey, el majestuoso edificio que alberga la radio y buena parte de la trama, brinda a la película un decorado modernista de aire casi de cuento de hadas, pero el resultado, aunque nostálgico, a veces parece algo pasado de moda. Del mismo modo, la singularidad de los sonidos que caracterizan el universo real e íntimo de Berre queda, por desgracia, algo ahogada por oleadas de música. Con todo, los jóvenes intérpretes, en particular Femke Vanhove, se mueven con naturalidad en este mundo retro, aportando pequeños toques de modernidad.
The Soundman es una producción de Lompvis (Bélgica), coproducida por Sunny Pictures (Países Bajos) y Beluga Tree (Bélgica), con el apoyo de Caviar y VRT. LevelK (Dinamarca) se encarga de las ventas internacionales.
(Traducción del francés)
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

















