PRODUCCIÓN / FINANCIACIÓN España
Yayo Herrero ultima su segundo largometraje, Fantástico mundo de mierda
por Alfonso Rivera
- La película, que según su director, observa sin concesiones cómo la vida cotidiana empuja a personas corrientes a cruzar límites que nunca imaginaron, se encuentra de fase de postproducción

En un Madrid exhausto tras la pandemia, Blanca, una veterana enfermera, y Eva, su becaria, recorren domicilios atendiendo a personas que ya no esperan ser salvadas. Mientras la joven intenta aferrarse a una idea ingenua de lo correcto, la más experimentada se mueve con naturalidad en un terreno donde el bien y el mal han dejado de estar claros y cada visita empuja un poco más la frontera entre el cuidado y el abuso. Esta es la sinopsis de Fantástico mundo de mierda (Pretty Shitty World), segundo film dirigido por el asturiano Yayo Herrero tras Maus [+lee también:
tráiler
ficha de la película], cinta estrenada en 2017, y el cortometraje nominado a los premios Goya y seleccionado por la Semana de la Crítica de Cannes Safari (2014).
Sus intérpretes son Raquel Guerrero (actriz que intervino recientemente en la serie La vida breve y el largo El casoplón), Pooky Jongen (quien ha participado en la miniserie La caja de arena), Karlos Aurrekoetxea (Los últimos románticos [+lee también:
crítica
tráiler
ficha de la película]), Vicente Gil, Lola Rodríguez, Arantxa Zambrano y Mapi Plácido.
“Muchas veces uno no sabe qué le empuja a hacer una película hasta que la termina. Mirando hacia atrás, creo que hubo una urgencia creativa clara”, comenta Herrero a Cineuropa. “Tras la pandemia, mi madre, que es enfermera, vivió situaciones extremas que me hicieron plantearme de qué forma uno puede sobrevivir dentro de un sistema fallido. Al mismo tiempo, después de mi primera película decidí tomarme las cosas con calma, pero varios proyectos se cayeron y apareció una sensación de bloqueo que me frustró y me empujó a querer filmar de forma inmediata”.
“Esa urgencia”, prosigue el cineasta, “me llevó a rodar la película con financiación privada, sin pasar por los cauces habituales. Decidí poner dinero de mi bolsillo y contar con el apoyo de gente cercana: personas fuera del circuito del cine que creyeron en la película. Fue una manera de recuperar una relación libre y vocacional con el acto de filmar. En ese sentido, Fantástico mundo de mierda nace tanto de una rabia ante la sensación de un sistema que no termina de funcionar, como de un acto de amor al cine y de la necesidad de seguir rodando”.
Respecto a su estilo narrativo, Herrero asegura que “prefiero trabajar desde un cierto minimalismo, donde cada plano debe ser importante. Vivimos en un momento saturado de imágenes que han perdido valor. Por eso intento reducir los elementos al mínimo y confiar en lo más básico: el rostro. Los primerísimos planos son un recurso expresivo fundamental y un campo de batalla, Donde se concentran las decisiones, dudas y contradicciones éticas de los personajes. La película confía en las miradas de los intérpretes, aceptando el riesgo que supone reducir al mínimo los recursos narrativos”.
“Mi intención no es provocar de forma consciente, pero tampoco tranquilizar. Me interesa un cine que golpee y obligue al espectador a implicarse en la historia. Me interesaba esa zona gris donde ya no sabemos cuándo hemos cruzado la línea: ese proceso por el cual empiezas a normalizar cosas que hace un año te habrían parecido inaceptables. Ahí hay algo reconocible y por eso puede incomodar. Si la película incomoda tiene que ver con que no propone respuestas cerradas ni emociones prefabricadas. Me gustaría que funcionara como una experiencia persistente, que acompañe al espectador tiempo después de haberla visto”, concluye.
Fantástico mundo de mierda es una producción de Bro Cinema.
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