PELÍCULAS / CRÍTICAS Reino Unido / Estados Unidos
Crítica: 28 años después: El templo de los huesos
por David Katz
- La saga de zombies sigue pisando fuerte con una cuarta entrega tan macabra como reflexiva, dirigida por Nia DaCosta

La película de zombis es ese subgénero del terror que se niega a morir, que repta poco a poco fuera de su tumba con un apetito insaciable y liosos diálogos; un cadáver perfecto que siempre puede readaptarse a las tendencias actuales de la industria. El año pasado, Danny Boyle y el guionista Alex Garland lanzaron 28 años después [+lee también:
crítica
tráiler
ficha de la película], secuela de su innovadora y exitosa película de 2002, 28 días después. Con ella, anunciaron su intención de crear una nueva trilogía de gran presupuesto y reunieron a dos colaboradores creativos que tienden a progresar mejor juntos que por separado, como demuestra el éxito artístico y el modesto éxito comercial de ambas películas. La directora americana Nia DaCosta toma las riendas de la franquicia antes del capítulo final de Boyle con 28 años después: El templo de los huesos, cuyo subtítulo hace referencia al siniestro escenario expresionista, clave para el mito de las nuevas películas. Sin embargo, la película sufre la sensación de un desgaste y se aleja mucho de las texturas de vídeo tan innovadoras características de la serie. Se estrenará mundialmente esta semana de la mano de Sony Pictures Releasing.
La última entrega terminó en un momento de máximo suspense, cuando un culto llamado los Jimmys —el líder, Sir Lord Jimmy Saville (Jack O’Connell), luce el atuendo toscamente decorado del infame personaje televisivo británico Jimmy Saville— secuestra al joven protagonista, Spike (Alfie Williams). Vestidos con pelucas puramente blancas, con monos y crucifijos invertidos, son una escandalosa banda de falsos satanistas, igual o incluso más siniestros que los humanos “infectados” que merodean por las tierras del noreste de Inglaterra. Vuelve a aparecer el doctor Ian Kelson (Ralph Fiennes), personaje de las anteriores entregas pero más presente en esta, que es ya un icono del cine moderno. Un orgulloso médico del NHS (Servicio Nacional de Salud) de la época “anterior”, símbolo de la racionalidad científica y, a la vez, del indiscutible deterioro psicológico, acentuado por su supervivencia ermitaña y su piel descolorida por el yodo protector y la sangre de cadáveres, así como por la espiritualidad grotesca pero intuitiva que promueve mediante la frase “memento mori”.
La saga recuerda a la trilogía de Muertos vivientes de Romero, fuertemente influenciada por Garland y cuyas tramas siempre giran en torno a personajes humanos que sobreviven y su débil instinto de supervivencia. Esto se ve reflejado en el inocente Spike, que escapa de la comunidad aislacionista de su familia en la isla de Lindisfarne y trata de protegerse a sí mismo en la discutible santidad de los Jimmys. Allí, encuentra una aliada en Jimmy Ink (Erin Kellyman), una librepensadora escéptica respecto a los puntos de vista anárquicos y el dogma violento de Crystal, pero que mantiene al culto a salvo de la población infectada igualmente.
Aunque más sutil que en el último largometraje de Garland, Civil War [+lee también:
tráiler
ficha de la película], la crítica social presente en esta película sirva más como una puerta a los escenarios distópicos y a los conceptos intelectuales de pacotilla que disfruta el director, en lugar de tener un papel didáctico en concreto, como ejemplifica un diálogo culminante acompañado de una desbocada canción metal de los 80, que es una mezcla dinámica de pretensión y exageración. Al contrario de lo que pasa en la película de Boyle, donde las sugerentes imágenes quedan abiertas atormentando al espectador, Garland y DaCosta explican por completo los hilos argumentales principales de ambas películas y dan un final al público, haciendo que estos se vean como acertijos del guion que se resuelven con un cierto sentido de eficiencia.
28 años después: El templo de los huesos es una coproducción de Estados Unidos y Reino Unido, cortesía de DNA Films, Decibel Films y Columbia Pictures.
(Traducción del inglés por Selena Navarro Haro)
¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

















