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TROMSØ 2026

Crítica: The Watchmaker

por 

- Jonas Lawes entrega en su primer largometraje una pintoresca y bien interpretada obra de cámara hecha con forma de thriller sobre el robo de un valioso reloj de bolsillo

Crítica: The Watchmaker
Olle Sarri en The Watchmaker

Es febrero de 1968 y dos hombres jóvenes se están preparando para ganar más dinero que nunca en sus vidas tras cometer un robo lucrativo. El actor reconvertido en director Jonas Lawes presenta su ópera prima: The Watchmaker [+lee también:
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ficha de la película
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, un thriller de época con un guion escrito por el propio Lawes y Sebastian Secker-Walker. La película, una obra de cámara rodada en Skellefteå, al norte de Suecia, acaba de celebrar su estreno mundial como filme inaugural de Films from the North, el emblemático apartado del Festival de Tromsø.

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Tras robar un valioso reloj por encargo de un cliente anónimo, el tímido y bigotudo Adam (Casper Berglund) y el gánster aspirante Sebbe (Otto Fahlgren) deben llevarlo a reparar antes de que termine la noche, lo que les conduce al personaje que da título a la película: un callado y mesurado relojero, Karl (Olle Sarri). Las cosas empiezan a torcerse cuando aparece la novia de Karl, Hedda (Hanna Alström), y el infame sujeto al que le robaron el reloj, el misterioso Arto (el actor finlandés Jarmo Mäkinen), comienza a seguirles la pista poco a poco.

Con la relojería de Karl principalmente iluminada por lámparas de pared con un tinte amarillo que bañan la película en tonos sepia casi por completo, no es del todo convincente que la acción transcurra en los años 60. La música de Mikael Israelsson es demasiado omnipresente, como una corriente subterránea que fluye en los momentos más dramáticos, con partituras que buscan decirnos qué debemos sentir en vez de acompañar a la historia.

Es finalmente en la interpretación donde la obra brilla. Se debe destacar a Sebbe, interpretado por Fahlgren, que se las da de delincuente de primera a pesar de sus facciones aniñadas y lo joven que es. Nadie parece creerse que haya entrado y salido de la cárcel ni mucho menos que tenga la capacidad de disparar y matar. Fahlgren interpreta el papel con un equilibrio elegante entre la inseguridad y una fachada de exagerada masculinidad de tipo duro. Alström (conocida por su papel de la princesa Tilde en la franquicia de Kingsman [+lee también:
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) también tiene su oportunidad para reorientar la película hacia sus raíces emocionales cuando llega el momento en el que Hedda habla con Adam, haciendo que este último se cuestione si Sebbe también pretende aprovecharse de él.

A medida que la película va revelando sus secretos y ocurren más giros parciales en la trama, lo que está en juego se vuelve más interesante. No obstante, con una duración inferior a 80 minutos, lamentablemente la película no tiene muchas oportunidades para sumergirse en las dinámicas interpersonales que sugiere: la relación entre Adam y sus abuelos, el trasfondo de Sebbe, el contexto familiar de Hedda y quién es Arto exactamente, por nombrar algunas. Aun así, por su pintoresco diseño de producción y sus personajes confeccionados con mimo, The Watchmaker es un largometraje respetable para Lawes y su productora Seize the Frame (codirigida junto con el director de fotografía Niklas Åkerlund), incluso aunque muchos de los elementos de época y género resulten demasiado ambiciosos para el alcance de la obra.

The Watchmaker es una producción sueca de Blue Snow y Seize the Frame.

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(Traducción del inglés por Elena Llorca)

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