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SUNDANCE 2026 Competición World Cinema Dramatic

Crítica: Shame and Money

por 

- En su segunda película seleccionada en Sundance, Visar Morina utiliza una cuchilla afilada para cortar nuestro presente postcapitalista basado por completo en las transacciones

Crítica: Shame and Money
Astrit Kabashi (izquierda) y Flonja Kodheli en Shame and Money

En el universo personal del matrimonio kosovar de mediana edad formado por Shaban (Astrit Kabashi) y Hatixhe (Flonja Kodheli), el capitalismo tardío no es la norma. En su nuevo largometraje, Shame and Money [+lee también:
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, el director kosovar afincado en Alemania Visar Morina se centra en ambos personajes, a quienes ha perfilado a partir de cómo imagina que serían hoy sus propios padres. Coescrita por Morina y Doruntina Basha (coguionista de Waterdrop [+lee también:
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, la candidatura de Albania a los Óscar 2025), Shame and Money es uno de los primeros títulos destacados por la crítica en la Competición World Cinema Dramatic de Sundance, donde la película acaba de celebrar su estreno mundial. Se trata del tercer largometraje de Morina y del segundo de sus trabajos que participa en esta competición, tras Exile [+lee también:
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en 2020.

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El cineasta nos lleva primero a una zona rural, donde conocemos a la familia de Shaban, inmersa en un drama debido a las constantes exigencias de dinero de su díscolo hermano Liridon (Tristan Halilaj). Mientras Hatixhe cuida un establo repleto de sus adoradas vacas, su marido construye una nueva valla, un trabajo manual que realiza con pasión y un gran sentido de la dignidad. Sin embargo, cuando las vacas desaparecen junto con Liridon, la pareja se ve obligada a mudarse a Pristina para buscar trabajo y ganar lo suficiente como para cuidar también de la anciana madre enferma de Shaban.

Arrojados a un entorno desconocido, ambos se muestran genuinamente confundidos. Un ejemplo claro: no comprenden el concepto de un depósito además del coste mensual del alquiler. Mientras Hatixhe cuida del suegro de su hermana Lina (Fiona Gllavica), que vive con todo lujo gracias a su adinerado marido Alban (Alban Ukaj), Shaban busca empleo y trabaja de forma esporádica en el bar de Alban.

El título de la película es sencillo pero, en última instancia, crucial para su incisiva crítica social. “La vergüenza es un lujo”, le dice Hatixhe a Lina, reflejando la impactante exploración del filme sobre la dignidad, la fidelidad a los propios valores y el precio de la supervivencia. Más tarde, cuando Lina le regala ropa a Hatixhe, esta responde: “Es como si me estuvieras comprando”. Como si Tiempos modernos de Chaplin cobrara vida, evocando la maquinaria capitalista del siglo XXI, Shaban y Hatixhe parecen trabajar sin fin, pero Morina nunca cae en la trampa de la repetición. En su lugar, se fija en cómo las condiciones a las que se ve empujada la pareja protagonista no son simplemente demostrativas de un modo de vida distinto (transaccional en el mejor de los casos, explotador en el peor), sino de un modo de pensar completamente distinto en el que todos hemos sido educados.

Morina utiliza una ecléctica mezcla de sonidos, fusionando una banda sonora urgente y disonante, a cargo de Mario Batkovic, con melodías folclóricas tradicionales y música albanesa más popular, reflejando las dualidades internas de la película. Una larga secuencia fantástica hacia el final de la historia nos invita además a cuestionar qué estamos dispuestos a creer cuando se nos muestra, algo que cobra una relevancia aterradora en este preciso momento, más de lo que a cualquiera le gustaría imaginar. Shame and Money conectará con fuerza con cualquiera que haya tenido que luchar personalmente por sobrevivir, o que haya visto hacerlo a familiares y amigos.

El trabajo de cámara, mayoritariamente en mano, del director de fotografía Janis Mazuch es de una hermosa sencillez, siguiendo de cerca (pero nunca de manera invasiva) a Shaban, especialmente mientras se ve obligado a ir de un lado a otro, esperando al borde de la carretera trabajos ocasionales de individuos que se creen con derecho a todo. En una escena concreta que puede dejar atónitos a los espectadores no familiarizados con la capital kosovar, la cámara de Mazuch se detiene primero en los trabajadores que esperan y luego en la estatua de Bill Clinton situada en el bulevar de Pristina que lleva el nombre del ex presidente estadounidense, que permanece congelada en un gesto de saludo, como el espectro inquietante de un orden mundial neoliberal.

Shame and Money es una producción de Vicky Bane y Schuldenberg Films (Alemania), coproducida por Eagle Eye Films Kosova (Kosovo), Vertigo Ljubljana (Eslovenia), On Film Production (Albania), List Production (Macedonia del Norte) y Quetzalcoatl (Bélgica). Las ventas internacionales corren a cargo de The Yellow Affair.

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(Traducción del inglés)

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