Crítica: Becaària
por Muriel Del Don
- En el último largometraje de Erik Bernasconi, un chico en búsqueda de su propio camino se enfrenta a las imposiciones de los adultos y a los tormentos que marcan la adolescencia

Con una mezcla explosiva de bondad y rebeldía, el protagonista de Becaària [+lee también:
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ficha de la película], la nueva película del director tesinés Erik Bernasconi (candidata el premio del público en las Jornadas de Soleura), cautiva por sus debilidades y su torpeza sin complejos en un mundo que lo quiere perfecto, fuerte y decidido, como un “hombre de verdad”. Lo que sorprende es precisamente la delicadeza con la que el cineasta consigue evocar —sin caer en el miserabilismo— la adolescencia rural de su personaje. Aunque pueda parecer paradójico, este último, llamado Mario, saborea por primera vez la embriaguez de la libertad en un pueblo del Tesino, y no en el caos de la metrópoli. Lo que verdaderamente importa para él no es el frenesí de la gran ciudad, sino las emociones que nacen de encuentros inesperados y el contacto con una naturaleza que pasa de ser enemiga a compañera de aventuras. Becaària, basada en la novela homónima de Giorgio Genetelli, habla del paso a la adultez en un mundo donde la normalidad se asocia al conformismo. Se trata de una película cuyo protagonista lucha por escapar de unas reglas que considera absurdas, de unas imposiciones sociales que decide no seguir a través de la reafirmación de su propia visión del mundo.
Es 1977, y el joven Mario (Francesco Tozzi), de dieciséis años, intenta sobrevivir a un curso escolar marcado por las decepciones y las derrotas amargas. Vive en un pequeño pueblo del Tesino, rodeado de naturaleza; un lugar del que no es fácil escapar, una especie de prisión dorada que se vuelve cada vez más asfixiante. La convivencia con sus padres, sobre todo con su padre, no es sencilla, y los conflictos han pasado a estar a la orden del día. El pueblo en el que vive parece haberse quedado detenido en el tiempo, mientras que la sociedad que lo rodea se transforma a una velocidad desestabilizadora. Si bien su familia se atrinchera obstinadamente en una reconfortante normalidad, a Mario le resulta muy difícil encontrar su lugar en el mundo, dar rienda suelta a sus ambiciones y saciar su sed de libertad. Por su parte, el padre, decidido a frenar los impulsos rebeldes de su hijo, lo envía a trabajar a una granja en la montaña, a casa de una pareja de campesinos con una hija “rebelde”, Prisca (Sinéad Thornhill), que estudia lejos de casa. Será precisamente en este lugar apartado, aparentemente acogedor pero en realidad regido por normas implícitas, donde el protagonista encontrará su camino. Mario, que se adentrará en este recorrido tan desestabilizador como fascinante de crecimiento personal con un médico pigmalión de mentalidad sorprendentemente abierta y una joven independiente que le descubrirá las alegrías del amor libre, comprenderá que lo verdaderamente importante es luchar por los sueños que cada uno tiene.
Lo que asombra del protagonista de Becaària es su voluntad de deconstruir los estereotipos de género e imponer su identidad más allá de las convenciones sociales y los grotescos mitos en torno a la palabra “hombre”. Mario no tiene intención alguna de seguir los pasos de su padre, estereotipo del patriarca que cree tener que cargar sobre sus hombros el peso del mundo. Lo que realmente quiere, por el contrario, es dejarse guiar por un instinto y una ingenuidad que considera fuerzas y no debilidades. Aunque al final de la película el padre se revela mucho más abierto de mente de lo que Mario creía, la ruptura con su familia resulta indispensable para poder evolucionar y encontrar su lugar en el mundo.
Becaària, una especie de mezcla explosiva de paisajes sublimes que evocan los cuadros de Segantini y una dulce ingenuidad similar a la de La fiesta, es una película aparentemente desenfadada que, no obstante, nos recuerda que crecer no significa renunciar a nuestros sueños. Al contrario, hay que defenderlos con todas nuestras fuerzas frente a la superficialidad del mundo, como si la vida misma dependiera de ello.
Becaària es una producción de Cinédokké y Cineworx Filmproduktion Basel, en coproducción con RSI Radiotelevisione svizzera y 1291 Productions.
(Traducción del italiano)
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