email print share on Facebook share on Twitter share on LinkedIn share on reddit pin on Pinterest

IFFR 2026 Competición Big Screen

Crítica: Tell Me What You Feel

por 

- El largometraje de Łukasz Ronduda es un tierno estudio de una relación que profundiza en el trauma mientras sigue las frágiles conexiones entre almas heridas

Crítica: Tell Me What You Feel
Jan Sałasiński e Izabella Dudziak en Tell Me What You Feel

El concepto de la terapia a través del arte, sobreexplotado en los últimos tiempos, se ha convertido en un cliché, tanto si aparece como motivo narrativo en una obra como si la propia obra cumple una función terapéutica. El tercer largometraje de ficción de Łukasz Ronduda, Tell Me What You Feel [+lee también:
tráiler
entrevista: Łukasz Ronduda
ficha de la película
]
, abarca ambas vertientes, pero en lugar de alimentar el cliché, lo cuestiona. Por un lado, Ronduda refleja comprensiblemente esa tendencia y parece ponerse en el lugar de los personajes, empatizando con sus problemas; por otro, no suaviza su mirada crítica y, sin ninguna ironía condescendiente, sugiere que un análisis a cualquier precio puede ser tan destructivo como la ignorancia de nuestra propia naturaleza. Esto hace que resulte fácil conectar con su película, tanto para quienes abrazan la terapia como para quienes desconfían de ella, encajando cómodamente en la competición Big Screen del IFFR. Tres trabajos anteriores de Ronduda, que también exploran la confluencia entre el arte y la vida (The Performer [+lee también:
crítica
tráiler
ficha de la película
]
, Heart of Love [+lee también:
crítica
tráiler
ficha de la película
]
y All Our Fears [+lee también:
crítica
tráiler
ficha de la película
]
), se presentaron en el certamen, confirmándolo como un habitual de Róterdam.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

En el jardín de la casa rural de sus padres, Patryk (Jan Sałasiński) “encuadra” con los dedos escenas de la vida mientras su madre se burla del “artista”, devolviéndolo a la realidad de la supervivencia cotidiana: recoger chatarra para reciclar por apenas unos euros. En Varsovia, donde comparte piso, recoge palomitas en un cine tras las proyecciones y dibuja de forma anónima tras ser rechazado por la Academia de Arte y por varias galerías. Patryk se topa en el Museum of Modern Art con un proyecto artístico que paga literalmente por las lágrimas de los pobres. Sin embargo, paradójicamente, él es incapaz de llorar, a pesar de que apenas llega a fin de mes. No obstante, así es como se cruza con la seductora y asertiva impulsora del proyecto, Maria (Izabella Dudziak), que lo tienta con halagos sobre sus dibujos y, al percibir su inseguridad y su vulnerabilidad, lo arrastra con gran convicción hacia sus prácticas terapéuticas basadas en el arte. A pesar de las apariencias, no es una simple manipuladora. Tras haber abandonado un hogar acomodado con un padre esquizofrénico, su implicación con el arte es su manera de procesar el trauma familiar y también de compartir el lujo de unas prácticas que nutren el alma con quienes están menos favorecidos. De esta forma, empieza a perfilarse una pareja insólita, mezclando su aura de femme fatale con su masculinidad sensible. Bajo el liderazgo dominante de la mujer, ambos se adentran en una relación basada en la exploración mutua de sus traumas, donde el autoanálisis y la exposición total son la norma. Sin embargo, algunos traumas son más pesados que otros, y su interpretación es una tarea delicada que indaga y desestabiliza los cimientos de una reciprocidad aún más frágil.

Según Ronduda, su principal objetivo es explorar la forma en que los polacos contemporáneos se acercan al amor, un amor intenso y desinteresado, pero que también se agota una vez cumplida su función transformadora. El romanticismo de la Generación Z reside más en la autorreflexión mutua que en la fe en una conexión eterna, o quizá los personajes sean sencillamente demasiado jóvenes para saber que el compromiso profundo ocurre una o dos veces en la vida. Por ello, lo malgastan con frivolidad, convencidos de que mañana traerá algo mejor. ¿Pero lo hará?

Ronduda emplea el lenguaje cinematográfico con sutileza y seguridad, manteniendo una distancia respetuosa incluso en las escenas más íntimas y modulando el ritmo del montaje para evocar determinados estados de ánimo. Al final, lo que queda es un drama romántico emocionalmente saturado pero, al mismo tiempo, cuidadosamente construido.

Tell Me What You Feel es una producción de la polaca Koskino.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Privacy Policy