email print share on Facebook share on Twitter share on LinkedIn share on reddit pin on Pinterest

IFFR 2026 Harbour

Crítica: Sainte-Marie-aux-Mines

por 

- Claude Schmitz dibuja un detallado retrato de dos singulares investigadores y de una pequeña comunidad en los márgenes en una película de policías fuera de norma tan divertida como melancólica

Crítica: Sainte-Marie-aux-Mines
Rodolphe Burger y Francis Soetens en Sainte-Marie-aux-Mines

En 2023, el cineasta belga Claude Schmitz, muy destacado por sus cortos y mediometrajes (Premio Jean Vigo en 2019 por Braquer Poitiers [+lee también:
tráiler
ficha de la película
]
), presentaba en la Quincena de los Cineastas L’Autre Laurens [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Claude Schmitz
ficha de la película
]
, un thriller policíaco en los márgenes del género sobre la muerte del héroe y el advenimiento de las heroínas. En paralelo a la trayectoria de los protagonistas de la película, descubríamos a dos personajes secundarios pero igualmente fascinantes, Francis Conrad y Alain Crab, dos policías bonachones de habla refinada, que llevan a cabo la investigación con el cigarrillo en la boca mientras disertan sobre la vida, la muerte, el amor y la amistad.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

Estos dos amigos están de vuelta en esta nueva película, Sainte-Marie-aux-Mines [+lee también:
entrevista: Claude Schmitz
ficha de la película
]
, presentada en la sección Harbour del IFFR, que gira en torno a su expatriación de Perpiñán a esta pequeña comuna de Alsacia, donde se les encomienda la misión de garantizar la vigilancia de la feria Mineral & Gem. Se trata de una misión que abordan con tranquilidad, ya que cada uno está movido por motivaciones más personales que profesionales: uno quiere volver a encontrar el amor, el otro quiere encontrarlo por primera vez. Y justo cuando empiezan a instalarse, desaparece una piedra. La investigación se pone entonces en marcha, lentamente pero —no demasiado— con paso firme.

A lo largo de sus pesquisas, Crab y Conrad se cruzan con una sucesión de vecinos que actúan como testigos o sospechosos, componiendo así, encuentro tras encuentro, una especie de retrato de Sainte-Marie-aux-Mines a través de sus habitantes. Poco a poco, se va configurando un estudio naturalista del lugar, a través de la autenticidad de los escenarios y los personajes, donde la ficción asoma de vez en cuando, recordándonos a nuestros dos héroes, que retoman esporádicamente su investigación con distintos grados de diligencia.

Como queda claro, esta piedra preciosa sustraída funciona plenamente como un MacGuffin: poco importa tanto a los protagonistas como al espectador conocer el desenlace de la historia. No es tanto la resolución del enigma lo que interesa, sino las circunvoluciones de la investigación y, sobre todo, sus desvíos. Así, la película muestra regularmente planos de Francis Conrad caminando por el pueblo, por una carretera rural desierta, siguiendo sus pasos y dando un ritmo único a esta película policíaca eminentemente provinciana. La investigación avanza lentamente y la película se centra en los momentos perdidos más que en los que la hacen avanzar, dejando que la música —a menudo desincronizada— acelere el ritmo, creando pausas sorprendentes que dan lugar tanto al amor como a la melancolía.

En los papeles de Crab y Conrad encontramos a Rodolphe Burger y Francis Soetens, actores de paso, liberados de las convenciones de la interpretación cinematográfica; el primero es principalmente músico, el segundo es un compañero teatral de larga trayectoria del director. Cada uno impone su propio lenguaje y sus propios gestos, dando así un sabor único a la ficción que se desarrolla en los intersticios de la realidad. En el filo de la navaja, la película documenta un territorio, pero también los célebres cuerpos de dos actores circunstanciales, invitados a vivir dentro del encuadre, con una misión ficticia pero con un aura de verdad. Mientras que L’Autre Laurens abraza plenamente el género del thriller policíaco, llevándolo al límite y haciendo estallar sus tropos, Sainte-Marie-aux-Mines es una historia policíaca topográfica de lento desarrollo, que sumerge a dos forasteros en un entorno lejos de ser hostil y documenta su encuentro a través de un puñado de recursos ficticios.

Sainte-Marie-aux-Mines ha sido producida por Wrong Men (Bélgica), y coproducida por Chevaldeuxtrois (Francia). Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Best Friend Forever.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del francés)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Privacy Policy