Crítica: The Incomer
por Ola Salwa
- La encantadora y peculiar comedia dramática escocesa de Louis Paxton trata sobre dos hermanos que viven en una isla remota y ven cómo su aislamiento se ve interrumpido por un forastero

En lugar de una advertencia de contenido sensible, esta crítica arranca con una advertencia para personas con aversión a lo disparatado: si no te gustan las películas raras y excéntricas, como los primeros trabajos de Taika Waititi o Yorgos Lanthimos, hay bastantes posibilidades de que no seas el público objetivo de The Incomer. Aunque podrías serlo… La última propuesta del cineasta escocés Louis Paxton, proyectada en la sección NEXT de Sundance, donde se alzó con el NEXT Innovator Award (ver la noticia), ofrece exactamente la mezcla de excentricidad y ternura que cabría esperar de este festival y, en particular, de esta sección.
Isla (Gayle Rankin) y Sandy (Grant O'Rourke) son una pareja de hermanos que ronda la treintena, aunque no poseen un calendario ni otros inventos modernos, por lo que no podrían verificar su edad, y han crecido solos en una remota isla escocesa. Su rutina diaria es sencilla, pero en absoluto anodina. Para comer, cazan aves; para calentarse, encienden fuego en la chimenea; para entretenerse, se gastan bromas; y para mantener conversaciones sinceras, hablan con una criatura marina que parece un gato de Cheshire sarnoso y cuentan historias. Ante todo, tienen una misión importante en la vida: defender su tierra y sus rocas de los “intrusos” del continente. Y, según las reglas de la narrativa, un personaje así acaba cruzándose en su camino y alterando su paz.
Esa persona es el casi igual de torpe Daniel (Domhnall Gleeson), que trabaja para una agencia estatal dedicada a la recuperación de tierras, aunque su verdadera pasión es escribir fan fiction que mezcla El Señor de los Anillos con títulos como Depredador. Tampoco cree en comer carne y lleva a la isla objetos extraños y aleatorios, como un plátano o un smartphone. Se produce así una colisión inevitable entre estos dos mundos, pero también se desarrolla una profunda conexión entre el recién llegado y los nativos.
A medida que avanza el relato, Paxton, inspirado por la historia real de un hermano y una hermana que vivían en condiciones similares, así como por su propia herencia tras crecer en las islas Orcadas, echa mano de todos los trucos y rarezas a su alcance. Llega incluso a vestir a sus personajes con trajes de pájaro, a modo de espantapájaros, lo que supone un puro deleite para el espectador. Algunas escenas, y el tono general de The Incomer, remiten a los primeros trabajos de la Nueva Ola griega, en particular Canino [+lee también:
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entrevista: Yorgos Lanthimos
ficha de la película], de Yorgos Lanthimos, y Attenberg [+lee también:
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entrevista: Athina Rachel Tsangari
ficha de la película], de Athina Rachel Tsangari. Sin embargo, el cineasta escocés no se limita a copiarlos. En ocasiones se inclina peligrosamente hacia un extremo con su ecocentrismo, pero nunca llega a perderse por completo.
Paxton tampoco se queda en la superficie: se sumerge y plantea de forma indirecta por qué necesitamos el mundo “civilizado”. Sí, nos trae aguacates importados de Brasil y otros lujos, pero, a cambio, exige sacrificar la singularidad, lo estrafalario y todo aquello que no se considera normal o estándar. Es evidente que Paxton no descubre nada nuevo, ni pretende hacerlo, pero sí dota de sentido y gravedad a su insólito relato. En definitiva, The Incomer es un visionado extrañamente entretenido, y quizá justifique renunciar a los aguacates.
The Incomer es una producción de las británicas Head Gear Films, Keeper Pictures y Metrol Technology. Charades gestiona sus ventas internacionales.
(Traducción del inglés)
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