Crítica: Between Brothers
por David Katz
- Tom Fassaert sigue explorando su dolorosa historia familiar a través de un doble retrato de su padre y su tío paterno, psicólogo y paciente psiquiátrico de larga duración, respectivamente

A juzgar por la filmografía de Tom Fassaert, una cámara de cine es la mejor herramienta para afrontar el trauma familiar, aunque nunca pueda resolverlo del todo. Con su anterior largometraje documental, A Family Affair, y ahora con Between Brothers, estrenada mundialmente en la sección Limelight del IFFR, el director neerlandés ha logrado captar revelaciones extraordinarias e íntimas sobre su familia, conversaciones honestas que no se ven mermadas por el hecho de que las presenciemos nosotros mismos. Tras la reunión materna de A Family Affair, Between Brothers se centra en el singular vínculo entre su padre, Rob, y su tío René, presentando una reflexión lúcida y tierna sobre las costumbres familiares, marcada por el punto de vista indirecto del director, que nos recuerda que toda verdad absoluta puede permanecer para siempre fuera de nuestro alcance.
La principal fuente de tensión de la película proviene del equilibrio entre la complacencia y la inseguridad, temerosos de levantar la “piedra” proverbial y enfrentarse a lo que permanece reprimido. A lo largo de los diez años que abarca la película, Rob aparece sobre todo ya entrado en los setenta, como un exitoso psicólogo semirretirado. Fassaert señala la ironía de la situación de su tío sin caer en la ligereza: aquejado de un trastorno psiquiátrico no especificado, aunque con rasgos evidentes de autismo, René ha sido paciente ambulatorio durante varias décadas tras un periodo de institucionalización, recibiendo cuidados estabilizadores por parte de trabajadores sociales y el apoyo experto de su hermano menor. Con la muerte de su madre, Marianne, al comienzo de la película, Fassaert observa cómo los hermanos absorben inicialmente ese duelo: su propia relación con ella ya estaba marcada por el trauma, y empiezan a evaluar sus legados y trayectorias vitales. Por un lado, René padece un grave problema de acumulación, y su modesto piso de Ámsterdam está a medio camino entre una biblioteca académica y un vertedero. Las visitas regulares de Rob se convierten en una oportunidad para poner en orden sus asuntos de manera conjunta, mientras la cámara íntima de Tom lo documenta todo.
En el primer acto, nos preguntamos si Fassaert mantendrá este enfoque observacional y anclado en el presente, pero los recuerdos de los hermanos aportan contexto sobre sus vidas hasta ese momento. En concreto, sobre la tormentosa relación de sus padres y el abandono que sufrieron cuando Marianne se marchó a Sudáfrica para convertirse en modelo. Tras pasar gran parte de su infancia en un orfanato, Marianne los recogió más tarde junto a una nueva pareja, y aquella ausencia prolongada hizo que su propia madre les pareciera una auténtica “extraña”. Mientras su padre, Richard, permanece en paradero desconocido, la vida y el estado mental de René se mantienen relativamente estables hasta que cae en la indigencia, y su prolongada estancia en un psiquiátrico, a raíz de una grave agresión callejera, es vista tanto por Rob como por su hijo como un factor que agravó los problemas de autosuficiencia con los que ya lidiaba.
Dada la avanzada edad de los hermanos, resulta a la vez sorprendente y perfectamente comprensible que se resistieran a localizar a su padre. Sin embargo, la cámara de Tom y un renovado impulso los llevan a embarcarse en una investigación, casi como detectives aficionados, sobre su misterioso paradero, lo que introduce de manera algo torpe un escrutinio de su propia genealogía. La transición del montaje hacia este nuevo enfoque resulta ligeramente abrupta, pero Fassaert sale airoso gracias a su franqueza y valentía emocional, invitándonos a reflexionar sobre los dramas familiares que quizá hayamos vivido nosotros mismos. Su película evoca con delicadeza cómo el amor paterno incondicional aún puede suscitar emociones contradictorias de secreto y vergüenza, haciendo de la familia algo tan frágil como resistente.
Between Brothers es una coproducción entre Países Bajos y Bélgica, producida por Een van de jongens y Clin d’oeil Films. Sus ventas internacionales corren a cargo de Film Harbour.
(Traducción del inglés)
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