Crítica: A Fading Man
por Vladan Petkovic
- Welf Reinhart habla de enfermedad, envejecimiento, memoria y olvido en su historia sobre un matrimonio de avanzada edad y un inesperado visitante del pasado

En su cortometraje Eigenheim, que ganó la medalla de plata en los Premios Óscar Estudiantiles de 2022, Welf Reinhart contaba la historia de un matrimonio de avanzada edad que estaba atrapado en una compleja situación de convivencia a nivel moral y social. En su primer largometraje, A Fading Man, que se acaba de estrenar internacionalmente en la Competición Tiger del IFFR, el cineasta alemán de 31 años opta por un planteamiento similar, con una narrativa que parte de lo que parece una premisa prometedora pero que en realidad no se presta a mucha creatividad en el desarrollo posterior de la historia.
La artista y profesora Hanne (Dagmar Manzel, a quien vimos por última vez en la gran pantalla en el filme Quiet Freedom [+lee también:
tráiler
ficha de la película] de Wendla Nölle) y Bernd (August Zirner), un pastor ya jubilado de su cargo en la iglesia, son un matrimonio de entre 60 y 70 años que vive una vida tranquila, armoniosa e inevitablemente algo rutinaria en una casa a las afueras de un pueblo alemán. Un día, Kurt (Harald Krassnitzer), el exmarido de Hanne a quien ella apenas ha visto en 20 años, se presenta allí comportándose como si estuviera volviendo a casa como de costumbre.
Resulta que Kurt tiene Alzheimer y no recuerda haberse divorciado de Hanne. Se ha ido de la residencia para ancianos de corta estancia a la que lo había llevado su hija Samira (Lene Dax) mientras ella estaba de viaje de negocios y no pueden obligarlo a volver en contra de su voluntad. Los intentos por encontrarle un alojamiento alternativo a Kurt fracasan, así que a Hanne y Bernd no les queda otra que acogerlo. Al menos temporalmente, como creen al principio.
En su propio contexto, con unos protagonistas claramente presentados como los seres humanos decentes y sensibles que son, esta historia solo puede acabar de una manera. Esto no significa que no haya nada para la consideración del espectador: la película trata temas universales como la enfermedad, el envejecimiento, la memoria, el olvido y el perdón, el amor conyugal y sus innumerables alegrías, penas y arrepentimientos y la experiencia de Hanne como mujer y esposa. No obstante, hay poco margen para que Reinhart y el coguionista Tünde Sautier creen una experiencia que sea verdaderamente cautivadora en lo emocional.
A Fading Man es una obra cinematográfica muy convencional, un drama elaborado elegantemente que cuenta con una fotografía clásica a cargo de Micky Graeter, que emplea el formato panorámico y dota a la película de una luz suave y natural. La casa en la que Hanne y Kurt solían vivir es el escenario principal, así que, hasta cierto punto, para ella el lugar aún albergaba la presencia de su exmarido incluso antes de que él volviera. Asentada al borde de un campo abierto en el que los árboles envueltos por la niebla contrastan en la lejanía con un cielo gris, la casa ahora carga con una multitud de emociones complicadas y angustiantes.
El montaje de Ulrike Tortora y la delicada música de Pablo Jókay (compuesta por piano, cuerdas y metales) son precisos y están plenamente al servicio de la historia. Sin embargo, esto también subraya la evidente construcción del guion, que sigue las fórmulas clásicas tanto en la estructura como en los detalles significativos. Tanto es así que a veces dificulta que el espectador pueda sumergirse en los aspectos emocionales de la película. Sin duda hay una serie de momentos conmovedores y sutilmente tragicómicos que emocionarán a parte del público y, en el terreno psicológico, poco se puede objetar a la forma en la que Reinhart aborda el tema y las relaciones entre los protagonistas. A pesar de ello, a veces da la sensación de que incluso los experimentados y reconocidos actores son conscientes del predecible hilo causa-efecto que sigue la trama, lo que les impide meterse de lleno en la piel de sus personajes.
A Fading Man es una producción de la compañía alemana Maverick Film, en coproducción con BR, ARTE y Merki und Reinhart film gbr. Bendita Film Sales posee los derechos internacionales.
(Traducción del inglés por Elena Llorca)
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