IFFR 2026 Competición Big Screen
Crítica: The Fall of Sir Douglas Weatherford
por David Katz
- La comedia negra de Seán Dunn cuenta con Peter Mullan en el papel de un hombre que llega al delirio para defender a uno de sus ancestros, un poco conocido político escocés del s.XVIII

Si hojeamos la sección de asuntos locales de los medios anglófonos, es habitual encontrarse con el acrónimo “NIMBY” o con el término “nimbyism”, que significan “not in my backyard” y aluden a la oposición de los residentes de una zona a desarrollos inmobiliarios y regulaciones del suelo percibidas como invasivas. Aunque no se trata en absoluto de un fenómeno nuevo, Kenneth McKay (Peter Mullan) podría ser el primer “nimbyista” del cine, empeñado en impedir que su localidad de Arberloch, en el norte de Escocia, olvide a su antepasado aristócrata Sir Douglas Weatherford y acabe arrastrada a las divisivas guerras culturales de nuestra época. El primer largometraje de Seán Dunn, The Fall of Sir Douglas Weatherford, que cuenta con el apoyo de MUBI y BBC Film, es una comedia negra atenta al zeitgeist británico contemporáneo, pero da la sensación de estar poco desarrollada en aspectos clave de la narración, mientras su sátira insiste en golpear un blanco demasiado fácil. La cinta se estrenó la semana pasada en la competición Big Screen del IFFR.
Uno de los actores escoceses más respetados de su generación, además de ganador del León de Oro de Venecia por su largometraje Las hermanas de la Magdalena [+lee también:
tráiler
ficha de la película] (2002), Peter Mullan es un valor seguro en un papel protagonista, tras haber sido relegado con frecuencia a personajes secundarios. Maestro absoluto del grito y de la mirada fulminante como recursos interpretativos, resulta novedoso y bastante emotivo verlo aquí como un anciano viudo, con cárdigan de tweed, aferrado a un trabajo a tiempo parcial como guía turístico de enclaves patrimoniales vinculados a la única celebridad local, el citado estadista y polímata ficticio del siglo XVIII. Al reivindicarlo como pariente lejano (como muchos en la localidad) e integrar una voz en off (leída por Jonathan Hyde) con palabras de Weatherford pronunciadas desde el más allá, que transmiten sus valores de liberalismo clásico y su cuestionable pasado colonial, queda claro que el personaje es candidato a una “cancelación” con siglos de retraso, semejante a la de la estatua de Edward Colston, arrojada al mar en Bristol, en el extremo opuesto del país respecto a Arberloch.
La mentalidad dominante se ve sacudida cuando una copia descarada de Juego de tronos llamada The White Stag of Emberfell elige el pueblo como localización de rodaje. En poco tiempo, la economía local aparca a Weatherford y se vuelca con la “stagmanía”, mientras los fanáticos ocupan los lugares más reconocibles para hacerse fotos y Kenneth se ve obligado a reconvertir su recorrido histórico en uno dedicado a la serie. Teniendo en cuenta que quizá ya sea tarde para parodiar Juego de tronos, el guion de Dunn fuerza a Kenneth a cerrar filas de manera algo caprichosa, revelando que su vínculo con Weatherford no es simple lealtad, sino una obsesión enfermiza que termina deslizándose hacia el delirio.
El principal logro de Dunn es retratar cómo el peso del patrimonio británico se aferra de forma rígida y casi paralizante a parte de la población más envejecida, así como señalar que, al igual que en la subestimada sátira estadounidense del año pasado Eddington, la polarización social y el cambio tecnológico nos han permitido sostener percepciones de la realidad completamente distintas. Sin embargo, el humor de la premisa queda a menudo neutralizado por la necesidad de provocar compasión por Kenneth, cuando cabe argumentar que es tanto el antagonista de la historia como su héroe, mientras que la crítica social y la sátira del mundo del espectáculo resultan demasiado abstractas para resultar del todo convincentes.
The Fall of Sir Douglas Weatherford es una coproducción entre el Reino Unido y Estados Unidos, producida por Ossian International, Forensic Films y Come into the Fold. Sus ventas internacionales corren a cargo de Charades.
(Traducción del inglés)
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