Crítica: Jaripeo
por Ola Salwa
- El documental híbrido de Efraín Mojica y Rebecca Zweig es una tierna, poética e interesante mirada a lo que supone ser un hombre gay en una cultura machista

¿Cómo es ser un hombre gay en una provincia de México con una cultura hipermasculina y machista? Esta es la pregunta central que plantean los cineastas Efraín Mojica y Rebecca Zweig en su documental híbrido Jaripeo, que se proyectó en la sección NEXT de Sundance y pronto lo hará en el Panorama de la Berlinale. Aunque esta pregunta pueda parecer anticuada en la Europa políticamente correcta donde los derechos LGBTQ están muy por delante, la película sigue siendo atractiva e interesante para el espectador y no comete el pecado de exotizar ni a los personajes ni a su entorno.
El jaripeo que le da nombre a la película es una festividad tradicional de rodeo muy arraigada en la cultura del México rural. Se suele celebrar en torno a la Navidad y tiene todo el aspecto de un carnaval: la gente se disfraza, bebe cientos de litros de alcohol, baila y se toca de maneras en las que normalmente no lo haría debido a las reglas de la heteronormatividad. El uso de grandes angulares y el material grabado con una cámara Super 8 visten al mundo de gala. El resultado es seductor, sexy y algo irreal.
El mundo del jaripeo contrasta con la calma de las colinas y los valles, así como con la quietud de un pueblo en medio de la nada. También escuchamos algunas confesiones muy íntimas de Noe, que es un hombre muy masculino y queer, y de Joseph, una especie de diva estilizada. Ambos cuentan cómo es ser gay en esta comunidad: hablan de las normas sociales y se preguntan qué aspectos del estilo de vida tradicional desean conservar y cuáles quieren excluir de su identidad y valores. Lo que parece suponer un gran dilema para Noe es que rechazar por completo los valores morales y los estándares tradicionales sería como rechazar sus orígenes y lugar de nacimiento.
También hay algunas secciones muy estilizadas que representan sus mundos interiores de sueños y fantasías. Mojica y Zweig son muy atentos con los detalles: enseñan uñas, manos y preparativos y accesorios del jaripeo sin perder de vista el contexto general. No ahondan mucho en su investigación de la comunidad, que parece aceptar calladamente a la minoría queer siempre y cuando se mantenga la discreción. No obstante, esta decisión artística no perjudica para nada a la película. A través de su perspectiva e interpretación de cómo los protagonistas ven el mundo, la obra nos acerca a este lugar que, según Noe, se ha quedado cientos de años en el pasado en comparación con otras regiones.
Una conversación clave con uno de los protagonistas tiene lugar en su coche, mientras él observa el valle que se extiende ante sus ojos y habla sobre sus experiencias. Solo vemos su mirada reflejada en el retrovisor interior. Esto no solo es una decisión estética, sino que también es una gran metáfora sobre la vida queer en el pueblo: algunas cosas no se pueden admitir cara a cara, incluso si son un secreto a voces.
La única parte problemática de la película es el hecho de que los rodeos utilizan animales con el fin de entretener a las personas, aunque las atentas cámaras no captan ningún acto de crueldad animal. Se muestra claramente que en este mundo se celebran los músculos, la dominación y todo aquello considerado tradicionalmente “masculino” aunque el trasfondo sea mucho más tierno. En un momento dado, Noe señala que los hombres pueden mostrarse más cercanos e íntimos entre sí con la ayuda de, por supuesto, el alcohol.
A fin de cuentas, Jaripeo no funciona como un manifiesto, sino como una obra atmosférica y un retrato sensible de aquellas personas suspendidas entre la masculinidad heredada y un proceso de autodefinición incipiente. Mojica y Zweig no pretenden resolver las contradicciones de los protagonistas, sino que simplemente les dan espacio para respirar. Es ahí donde la película encuentra su verdad más convincente.
Jaripeo es una colaboración entre Estados Unidos, Francia y México, producida por ITVS, en asociación con Arte France, Misfits Entertainment, Survivance, Fiasco, Terminal y Chicken & Egg Films. Indox se ocupa de las ventas internacionales.
(Traducción del inglés por Elena Llorca)
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