Crítica: Variations on a Theme
por David Katz
- El largometraje de Jason Jacobs y Devon Delmar es un retrato lírico de una sufriente pero determinada matriarca de la provincia sudafricana del Cabo Septentrional

Cuando los reclutas negros sudafricanos regresaron a casa tras la Segunda Guerra Mundial, parecía que nunca hubieran arriesgado la vida por una causa en un continente lejano. El prólogo de Variations on a Theme, de Jason Jacobs y Devon Delmar, construido a partir de material de archivo, muestra cómo estos soldados recibieron escasas recompensas por sus esfuerzos, a menudo apenas un par de botas nuevas o una bicicleta, mientras regresaban a sus aldeas natales cargando recuerdos y cicatrices metafóricas que perdurarían toda la vida. Tras su debut en largometraje con Carissa (2024), estrenado en la sección Orizzonti de Venecia, Variations on a Theme, que acaba de alzarse con el premio Tiger del IFFR (leer la noticia), debería otorgar a los directores una mayor proyección internacional, consolidándolos como embajadores cinematográficos de su país, aunque su modesto metraje de apenas 65 minutos deja un cierto margen de insatisfacción.
Más allá de aludir a la música clásica utilizada de manera diegética y a la partitura de piano de Mikhaila Alyssa Smith, el título remite también a la sensación deliberada de estancamiento que atraviesa la película. La cámara observa, en planos panorámicos y exteriores, al conjunto de personajes de habla afrikáans (en su mayoría interpretados por no profesionales): habitantes de la aldea de Kharkams, en las tierras agrícolas del Northern Cape, descendientes de los combatientes del Native Military Corps, por usar su denominación exacta. Hettie (Hettie Farmer, la propia abuela del director), una anciana viuda cuyo marido, Petrus, sirvió en las fuerzas, se apunta con entusiasmo a un programa por el que una empresa, en coordinación con el gobierno, promete una compensación económica para las familias de los veteranos, cobrando primero una tasa de tramitación. Mientras la mayoría de sus vecinos también se inscribe con ingenuidad, pronto queda claro que se trata casi con toda seguridad de una estafa. Un narrador en tercera persona (el propio Jacobs) deja constancia de este hecho y dramatiza verbalmente las vidas interiores y exteriores de otros habitantes de Kharkams, en lugar de presentar escenas de diálogo completamente desarrolladas. Estas se reservan únicamente para el pequeño arco narrativo de Hettie, quien recibe la visita de su numerosa prole de hijos y nietos y participa con ellos en dos pasatiempos clásicos sudafricanos: un braai (barbacoa) y un partido de rugby televisado.
La camaradería desbordante y la peculiar cháchara de los personajes (con digresiones sobre películas de vampiros y zombis, o juegos en Las Vegas), expresadas con la musicalidad de sus acentos regionales, constituyen los momentos más entrañables de la película y le permiten apartarse de los habituales reflejos de docudrama festivalero. Dado que el metraje apenas alcanza la duración de un largometraje, resulta más discutible el conjunto de recursos que despliegan Jacobs y Delmar: desde la voz en off y la banda sonora compitiendo por imponerse en la mezcla de sonido, hasta las viñetas dramáticas que describen, pero no llegan a capturar por completo, la atmósfera del lugar. La premisa ya resulta lo suficientemente sugestiva como para que una mayor estilización o autorreferencialidad irónica no parezcan necesarias. La hija de Hettie le ruega que abandone finalmente Kharkams y se traslade a una ciudad más grande y próspera, pero la matriarca, envejecida pero firme, se niega a ceder. Estamos ante otra variación de un tema ya retratado en numerosas películas de este tipo.
Variations on a Theme es una coproducción entre Sudáfrica, Países Bajos y Catar, liderada por Kraal (que también gestiona las ventas internacionales), Meria Produksies y Interakt.
(Traducción del inglés)
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