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PELÍCULAS / CRÍTICAS Reino Unido / Estados Unidos

Crítica: Cumbres borrascosas

por 

- Emerald Fennell deconstruye y reconstruye una icónica novela sober una pasión nociva y autodestructiva, expresada en la cinta a través de un erotismo salvaje y grotesco

Crítica: Cumbres borrascosas
Margot Robbie y Jacob Elordi en Cumbres borrascosas

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(Óscar al mejor guion en 2020) y de la polémica Saltburn [+lee también:
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(2023), propone con Cumbres borrascosas no es sino una adaptación audaz y muy singular de la icónica novela gótica de Emily Brontë publicada en 1847. El tráiler presentado el otoño pasado ya destacaba el énfasis que la cinta pone en la dimensión sexual de la historia, y ahora que la película se estrena en los cines europeos y mundiales (desde el 11 de febrero, de la mano de Warner Bros. Pictures), podemos confirmar que la novela original nunca se ha enfocado, en ninguna de sus numerosas versiones cinematográficas, desde una perspectiva tan morbosa.

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El papel protagonista de Catherine Earnshaw lo interpreta Margot Robbie, productora de las dos películas anteriores de Fennell, con quien comparte su deseo de reflejar la emancipación femenina en el cine. La elección de la protagonista de Barbie fue criticada por los puristas porque, en la novela, el personaje de Catherine es una adolescente de cabello oscuro, mientras que la actriz australiana es rubia y tiene 35 años. Margot Robbie también apoyó firmemente la elección de Jacob Elordi como Heathcliff, quien es descrito en la novela como un “gitano” “de piel oscura”.

Pero estas no son las notas más discordantes que toca la película con respecto a la novela. La historia en sí ha sido reescrita hasta tal punto que apenas se parece a la original. La novela, ambientada en los páramos de Yorkshire, gira en torno a la figura de Hindley, el hermano de Cathy, que ha sido eliminado de la película, al igual que toda la segunda mitad del libro. En la película, Cathy (Charlotte Mellington) es una niña impertinente y mimada por su rico padre (un fenomenal Martin Clunes que eclipsa a todos los demás actores y al que Fennell atribuye los vicios de Hindley en la novela: su alcoholismo y su pasión por el juego). Un día, el señor Earnshaw rescata a un joven vagabundo (Owen Cooper, la joven estrella de la serie Adolescencia [+lee también:
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) en las calles de Liverpool, donde se encuentra por negocios, y lo lleva a su casa para adoptarlo. Cathy le pone el nombre de su difunto hermano pequeño, Heathcliff, pero lo ve más como una mascota con la que jugar que como un hermanastro, al menos al principio. Con el tiempo, los dos adolescentes se convierten en amigos inseparables, a pesar de su diferencia de clase social.

Ya adultos (momento en el que entran en escena Robbie y Elordi), la atracción se vuelve más apremiante, pero consumarla físicamente no es posible, ni tampoco reconocer los sentimientos que comparten. Cuando el señor Earnshaw acaba de dilapidar lo poco que queda del patrimonio familiar, Cathy se casa con el nuevo vecino, el rico y tímido Edgar Linton (Shazad Latif). Con el corazón roto, Heathcliff se marcha a caballo, al galope, y vemos su silueta recortada contra la luz del atardecer. Cinco años después, regresa, ahora rico y movido por un inmenso deseo de venganza. Se casa con la hermana de Edgar, la dócil Isabella (Alison Oliver), a la que somete a un suave BDSM —que la joven acepta complacientemente—, pero la pasión entre Catherine y él finalmente estalla, de modo que se embarcan en una tórrida relación clandestina, caracterizada por las relaciones sexuales sin control en las habitaciones, los carruajes y los propios páramos.

Ya desde la primera secuencia (un ahorcamiento en la plaza del pueblo durante el que varias mujeres hacen comentarios desagradables sobre la erección post mortem del condenado), Fennell juega con un erotismo descarado y abordado desde una perspectiva femenina, una respuesta emocional a algo primitivo que, según ella misma admite, la cautivó profundamente cuando leyó el libro por primera vez, a los catorce años. Los deseos y emociones implícitos en la novela se expresan continuamente a través de metáforas poco sutiles —yemas de huevo pegajosas, caracoles arrastrándose en su baba brillante y la masa esponjosa del pan— que aluden a secreciones íntimas.

La estética de la película se adapta a la actualidad gracias al vestuario que lleva Robbie, diseñado por la ganadora del Óscar Jacqueline Durran, que se inspira en las épocas isabelina y victoriana —con un claro homenaje al vestido rojo que lleva Scarlett O'Hara en Lo que el viento se llevó— e incorpora creaciones de la moda contemporánea; la escenografía de Suzie Davies, que recuerda a Barbie; la banda sonora de Anthony Willis y el cuestionable hiperpop de Charli XCX. Ni que decir tiene que las propiedades intelectuales suelen funcionar bien entre el público, al que le gusta ver historias que ya conoce, por lo que ya se puede predecir el éxito asegurado entre los jóvenes adultos de esta película que desmonta y vuelve a montar a su antojo un libro que supo sondear las profundidades del amor y la separación, y exploró el florecimiento de una pasión tóxica y autodestructiva, representada en esta cinta con una intensidad salvaje y grotesca.

Cumbres borrascosas ha sido producida por Lie Still y LuckyChap Entertainment.

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(Traducción del italiano)

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