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BERLINALE 2026 Panorama

Crítica: Only Rebels Win

por 

- BERLINALE 2026: Danielle Arbid combina su gran abanico de prácticas artísticas, desde el videoarte al documental, en un romance con gran carga política

Crítica: Only Rebels Win
Hiam Abbass y Amine Benrachid en Only Rebels Win

La directora francolibanesa Danielle Arbid inaugura la sección Panorama de la 76.ª Berlinale con Only Rebels Win [+lee también:
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Sobre las imágenes iniciales de Beirut escuchamos una voz en off que afirma que la ciudad que observamos en la película es una ilusión debido a los actuales bombardeos israelíes, todo ello acompañado por la canción “El Hilwatu” de Mar-Khalife, un músico nacido en Líbano y afincado en París que fusiona la herencia árabe, el clasicismo occidental, un entramado electrónico y una textura ritual. Es una música moldeada por el exilio, la memoria y la fractura política. “El Hilwatu”, la hermosa, podría ser una amante, la patria, un ideal perdido o incluso un recuerdo. Ese equilibrio, que oscila entre distancia y cercanía, entre ilusión y realidad, da forma a la arquitectura de la película.

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Hiam Abbass, en el papel principal, comparte una historia política y artística con Arbid. Interpreta a Suzanne, una viuda de clase media de origen palestino y madre de dos hijos adultos, que salva al joven migrante sudanés Osmane (Amine Benrachid) de una agresión racista en la calle. Lo que comienza como una amistad incipiente, marcada por la empatía y un entendimiento profundo entre dos almas solitarias hambrientas de conexión, evoluciona hacia una historia de amor. Mientras que Hélène, en Simple Passion, se ve desbordada por un deseo que daña su vida, en Only Rebels Win el deseo se reapropia no como autodestrucción, sino como un acto de resistencia frente a las jerarquías sociales.

Los cuarenta años de diferencia de edad plantean una premisa radical en el entorno social de Suzanne, y la historia de amor se inscribe deliberadamente en el melodrama, evocando el cine de Douglas Sirk. Cuando la relación sale a la luz, ambos deben enfrentarse a una reacción inevitable marcada por el edadismo, el racismo y la jerarquía de clase, que oscila entre la hostilidad abierta y el aislamiento. Todo a su alrededor parece empeñado en encasillarlos en los roles que la sociedad espera de ellos.

Mientras que Todos nos llamamos Alí, de Rainer Werner Fassbinder, se apoyaba en la aparente solidez de sus espacios para exponer la fractura social, Only Rebels Win comienza por desmantelar esa certeza. Rodada íntegramente con imágenes en retroproyección de Beirut, la película impide que los actores habiten espacios reales; en su lugar, actúan ante una realidad proyectada, una analogía formal de cuerpos desplazados y memoria mediada. La directora de fotografía Céline Bozon domina con precisión este singular procedimiento, asegurando que la ciudad proyectada conserve textura y presencia. Al mismo tiempo, los personajes aparecen apenas esbozados, invitando al espectador a completar los vacíos. Las estructuras sociales funcionan de un modo similar.

Con Osmane, Suzanne experimenta una forma de atención que nunca había conocido: la de ser vista más allá de los roles habituales de ama de casa y madre. Él la ama como mujer, y ella lo ama no solo por su juventud, sino por la experiencia de sentirse realmente vista. Cuando él la introduce en su entorno de marginados y artistas de distintos orígenes, edades y modelos relacionales, ella encuentra una aceptación y un apoyo incondicionales. Así, la película revela la belleza de la apertura y la tolerancia, y presenta el amor como una fuerza rectora de la vida y como un riesgo asumido en pos del gozo. De este modo, plantea una pregunta incómoda: por qué tantas personas lo evitan, se resisten a él y, al mismo tiempo, lo anhelan.

Only Rebels Win es una producción de Easy Riders Films (Francia), Abbout Productions (Líbano) y Rise Studiso (Emiratos Árabes Unidos). La italiana Fandango Sales gestiona las ventas internacionales.

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(Traducción del inglés)

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