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BERLINALE 2026 Perspectives

Crítica: Hangar rojo

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- BERLINALE 2026: El thriller político basado en hechos reales de Juan Pablo Sallato retrata los dilemas éticos de un capitán de la fuerza aérea en pleno golpe de estado de Pinochet

Crítica: Hangar rojo
Nicolás Zárate y Aron Hernández en Hangar rojo

Para una película filmada en un suntuoso blanco y negro, el título Hangar rojo [+lee también:
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ofrece un presagio inusual. ¿Se trata de un espacio literal o de una descripción metafórica? ¿Ese “rojo” es un augurio de violencia, además de la resonancia política del color? En cualquier caso, la idea sobrevuela de forma amenazante en la mente de los espectadores, de manera similar a como lo hace en la del protagonista, el capitán Jorge Silva (Nicolás Zárate), a menudo encuadrado en primeros planos cerrados dentro de un formato ya de por sí claustrofóbico (1,66:1), acechando en el punto ciego que él no alcanza a ver. Instructor jefe de la Academia de la Fuerza Aérea de Chile en el ocaso de la era Allende, Silva responde con una implacable impasibilidad cuando se acelera el golpe militar respaldado por Estados Unidos para instalar a Augusto Pinochet en el poder: una reacción escalofriante para el individuo moral que parece ser, pero obligada por un cargo profesional que exige lealtad a sus superiores y que sus subordinados le brinden la misma. Así, por orden de su superior, el coronel Jahn (Marcial Tagle), debe administrar ese “hangar rojo”, que resulta ser una prisión improvisada para disidentes, bajo amenaza de acabar encerrado en él.

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Estrenada en la sección Perspectives de la Berlinale, Hangar rojo supone el debut en el largometraje de ficción del chileno Juan Pablo Sallato, habitual del documental y la televisión en su país, con guion íntegro de Luis Emilio Guzmán. Aunque se trata de una propuesta muy disfrutable y permite que Silva (en un papel inspirado en su experiencia real de la época) permanezca envuelto en la ambigüedad hasta el final, la cinta conserva cierta eficiencia televisiva y, con su escueta duración de 80 minutos, se percibe más como un ejercicio menor de suspense que como un logro verdaderamente discursivo y acabado. Se distancia de la excelente Post Mortem [+lee también:
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, uno de los primeros trabajos de Pablo Larraín, gracias a su enfoque en las maquinaciones internas del golpe dentro del estamento militar, pero carece de la ironía más provocadora y traviesa que exhibía aquella película.

La historia se desarrolla a lo largo de 24 horas, mientras el 10 de septiembre de 1973 se funde con el funesto día siguiente, que dejó al país anclado en el totalitarismo durante una generación. Primero se nos presenta a Silva a través de un rasgo de carácter insólito pero esencial: fue un paracaidista legendario en sus primeros años en la fuerza aérea, con una maniobra que implicaba un complejo descenso a un estadio de fútbol en pleno partido. La anécdota surge durante una patrulla en camión con su nuevo sargento, el novato Hernández (Aron Hernández), quien idolatró a Silva al conocer esta hazaña en su infancia rural a las afueras de Santiago, donde su padre era un estricto militar. La esposa del capitán, Rosa (Catalina Stuardo), profesora de Historia en una universidad técnica, también parece vivir con él en la base, y su tierno abrazo al final de una larga jornada revela que no vive únicamente para sí mismo, mientras el peligro político se cierne sobre ambos.

La represión de las protestas y las redadas contra activistas del MAPU se vislumbran siempre desde la perspectiva cerrada de Silva y, como pertenece a la facción pro-Allende dentro de las fuerzas armadas, la narrativa de Hangar rojo se convierte en una prueba para su integridad y, peor aún, para su potencial apaciguamiento. No obstante, en lugar de santificarlo como mártir, el último acto opta por un tono más áspero e inquietante, mostrando las cadenas de comportamiento obediente que permiten que los sistemas fascistas prosperen y la incómoda cercanía de Silva a ellas. Aunque Chile logró salir de su brutal era pinochetista, la película mira hacia nuestro presente y advierte de que esas amenazas están lejos de haber desaparecido en otras partes del mundo.

Hangar rojo es una coproducción entre Chile, Italia y Argentina, producida por Villano, Brava Cine, Rain Dogs, Caravan, Berta Film y TVN. Sus ventas internacionales corren a cargo de MPM Premium.

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(Traducción del inglés)

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