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BERLINALE 2026 Berlinale Special

Crítica: Heysel 85

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- BERLINALE 2026: Teodora Ana Mihai presenta su nueva película, que se acerca a la tragedia que enlutó el mundo del fútbol durante la Copa de Europa en Bruselas

Crítica: Heysel 85
Violet Braeckman en Heysel 85

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, el drama histórico de Teodora Ana Mihai que rememora la trágica final de la Copa de Europa de fútbol celebrada en Bruselas una noche de mayo de 1985, en la que 39 personas perdieron la vida, se ha estrenado a nivel mundial en la sección Berlinale Special de la 76.ª Berlinale. La cineasta lanza una mirada intransigente sobre los errores que condujeron a esta catástrofe, en un relato impulsado por la tensión que traspasa la frontera de la pantalla y nos sumerge en el corazón del drama al tiempo que señala las responsabilidades en juego. La cineasta belgorrumana se dio a conocer por su trabajo documental (Waiting for August, premio al mejor documental en Karlovy Vary), al que le siguieron su primer largometraje de ficción, La Civil [+lee también:
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, que fue presentado en la sección Un Certain Regard de Cannes y galardonado con el premio a la audacia; y su segundo largometraje, Traffic [+lee también:
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, que recibió el Gran Premio en el Festival de Varsovia y ha sido seleccionado por Rumanía para competir como mejor película internacional en los Óscar de este año.

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Es 29 de mayo de 1985, y Luca (Matteo Simoni), periodista belga que trabaja para la radio italiana, se cruza con su familia a la entrada del estadio Heysel, adonde han acudido para apoyar a la Juve en la final de la Copa de Europa frente al Liverpool. A medida que los aficionados ingleses e italianos llegan en masa para apoyar a sus equipos, el ambiente en la explanada se vuelve electrizante. Las entradas se revenden en el mercado negro y algunos espectadores se cuelan por agujeros en los muros del estadio. Marie (Violet Braeckman) asiste al alcalde de Bruselas —que además es su padre— y gestiona sus relaciones con la prensa. Mientras políticos, representantes institucionales y patrocinadores brindan con champán en un salón privado, la policía y la gendarmería muestran signos de nerviosismo. El estadio está lleno hasta la bandera, las instalaciones son obsoletas, los responsables están centrados en cuestiones ajenas a la seguridad y los aficionados ingleses e italianos comparten gradas pese a las recomendaciones en contra. Incluso antes de que comience el partido, la situación es crítica, y cuando estallan los primeros altercados, los seguidores italianos, atacados por hooligans ingleses, quedan atrapados contra unas rejas que no pueden abrirse porque nadie encuentra las llaves. Se inicia la sombría cuenta atrás, mientras gran parte de los espectadores del estadio parece ignorar los terribles acontecimientos que se desarrollan ante sus ojos. Entre bastidores, cada dirigente culpa al siguiente y comienzan las negociaciones para decidir si se debe mantener el partido: por la seguridad del público, según algunos; por interés financiero, según otros. “La moral es un lujo que no podemos permitirnos”, decreta un alto cargo con un cinismo compartido por muchos de sus colegas.

Teodora Ana Mihai logra hacernos vivir hábilmente el drama a la sombra de lo que pronto se asemeja a una zona de guerra. Mientras los cadáveres se amontonan en el suelo, los dignatarios se enzarzan para determinar quién es el responsable. La cineasta da vida al drama más allá de la pantalla mediante un formidable trabajo de diseño de sonido, y concentra la tensión en los pasillos subterráneos del estadio, donde seguimos a Marie con cámara en mano, indignada por la falta de escrúpulos de los numerosos hombres mayores al mando —empezando por su propio padre— e intentando, con los escasos medios a su alcance, influir lo máximo posible en la situación. El drama resulta no ser un desafortunado accidente, sino el resultado previsible de una multitud de disfunciones. La directora opta por una estética similar a la de las numerosas imágenes de archivo que inserta en el montaje, reforzando así la urgencia y la sinceridad de su mensaje. A pesar de algunos recursos ficticios ligeramente obvios, Heysel 85 revisita con pertinencia esta página negra de la historia del fútbol, pero también de Bélgica e incluso de Bruselas.

Heysel 85 es una producción de Menuetto (Bélgica), en coproducción con Les Films du Fleuve (Bélgica), Topkapi (Países Bajos) y Leitwolf (Alemania). Las ventas internacionales de la película corren a cargo de Salaud Morisset, y Kinepolis Film Distribution la estrenará el próximo otoño en Bélgica.

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(Traducción del francés)

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