email print share on Facebook share on Twitter share on LinkedIn share on reddit pin on Pinterest

BERLINALE 2026 Forum

Crítica: On Our Own

por 

- BERLINALE 2026: La cinta de Tudor Cristian Jurgiu es un coming-of-age poco habitual, que narra cómo el trauma y la soledad contribuyen a hacernos más maduros en la vida cotidiana

Crítica: On Our Own
Denisa Vraja y Vlad Furtună en On Our Own

Estamos acostumbrados a ver historias sobre niños abandonados que acaban sufriendo consecuencias catastróficas: caen en las drogas, la prostitución y abusos de todo tipo, o simplemente desaparecen. Desde Sin amor [+lee también:
crítica
tráiler
entrevista: Andrey Zvyagintsev
ficha de la película
]
de Andrey Zvyagintsev (en la que los padres están presentes pero no emocionalmente) hasta Cafarnaúm [+lee también:
crítica
tráiler
ficha de la película
]
de Nadine Labaki (en la que un niño abandonado de los guetos de Beirut demanda a sus irresponsables padres por traerlo al mundo), la renuncia parental nunca augura nada bueno.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

En On Our Own, de Tudor Cristian Jurgiu, que acaba de celebrar su estreno mundial en el Forum de la Berlinale, los padres de los personajes trabajan en el extranjero y hay un episodio al principio en el que la adolescente Flavia (Denisa Vraja) juega a un juego de dominación con un chico que está de rodillas, Luca (Vlad Furtună), el cual está enamorado de ella: le abofetea, mientras que en la siguiente escena le pide que la asfixie solo por diversión. Aparentemente esto prepara al espectador para su temprana desviación sexual, pero resulta ser una pista falsa, porque luego no ocurre nada parecido. En cambio, nos sumergimos en la realidad cotidiana de los llamados «niños Skype», un término coloquial que hace referencia al actual fenómeno en Europa del Este en el que se deja a los niños con sus abuelos mientras que los padres van a Occidente en busca de sueldos más altos, enviando dinero a casa y manteniendo el contacto por videollamadas.

Sin embargo, en esta historia la abuela de Luca muere y él, de alguna manera, se las arregla para organizar el entierro con su hermana pequeña, Tina (Sofia Vasiliu), sin decírselo a su padre, que de todos modos no se tomaría la molestia de volver. Aunque Flavia no espera desesperadamente el regreso de su madre, también se niega a irse a vivir con ella a Italia después de que sus padres anuncien que se van a divorciar, por lo que toma una decisión crucial, una vez más, a distancia: forma una comuna improvisada con otros dos hermanos que se han ido de casa voluntariamente. Este variopinto grupo de niños y adolescentes toma las riendas de su vida, pero no tiene rumbo fijo. Su situación es una sugerencia silenciosa de la aceptación adulta de que la empatía rara vez viene de donde la esperamos y de que la falta de atención por parte de nuestros seres queridos no siempre supone el fin del mundo.

Como director y coguionista, Jurgiu actúa como sus protagonistas: prefiere centrarse en la vida en el aquí y ahora en vez de quejarse de que Rumanía ha abandonado a sus ciudadanos y les ha obligado a buscarse la vida en Occidente, lo que a su vez les obliga a abandonar a sus hijos. Pone el foco en las consecuencias predeterminadas por lo ocurrido y en lo que posiblemente puede suceder sin regodearse en el trauma y la autocompasión hasta el punto de encontrar un placer masoquista en ello. Sin melodramas innecesarios, la película opta por un enfoque más sano: imagina una realidad hipotética en la que los niños y adolescentes en el umbral de la vida adulta, en una ciudad sin nombre y sin que los servicios sociales les molesten, luchan por conseguir un sentido de normalidad a pesar de los golpes que les da la vida.

Los rostros inocentes de los jóvenes actores permiten que el público se identifique con su situación, mientras que la inquisitiva pero tranquila cámara del director de fotografía Andrei Butică —que transforma momentos aparentemente insignificantes en poesía— insiste en que la belleza de la niñez es inalienable y puede experimentarse sin importar las circunstancias; en que ese camino hacia la madurez, independientemente de la edad, siempre está lleno de espinas.

On Our Own es una producción de la compañía rumana Libra Films, en coproducción con la productora italiana Indyca. Las ventas internacionales corren a cargo de True Colours.

(El artículo continúa más abajo - Inf. publicitaria)

(Traducción del inglés por Elena Llorca)

¿Te ha gustado este artículo? Suscríbete a nuestra newsletter y recibe más artículos como este directamente en tu email.

Privacy Policy