Crítica: Nightborn
por Ola Salwa
- BERLINALE 2026: Tener hijos es terrorífico de forma literal en la película de Hanna Bergholm, que ofrece más que solo un ejercicio de género y mejora con el paso del metraje

Se dice que la crianza es más dura al principio, antes de aprender a leer las señales del bebé y a responder a ellas. Lo mismo cabría decir de Nightborn [+lee también:
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ficha de la película], Bergholm vuelve a explorar las cargas de la crianza a través del cine de género.
Las primeras escenas pueden resultar algo torpes, incluso ligeramente sonrojantes, cuando conocemos a los futuros padres Saga (la estupenda Seidi Haarla) y Jon (Rupert Grint) y su vida aparentemente idílica. Sin embargo, a medida que avanza el relato, la narración gana fuerza y acaba recompensando nuestra paciencia. La historia, cada vez más absorbente, se centra en Saga y en su sueño de ser madre y criar a una familia en la casa de su infancia, junto a un bosque inquietante.
Pronto queda claro que hay algo perturbador en Saga; parece compartir una conexión especial con los árboles nudosos y retorcidos. En el bosque decide que ella y su dulce marido inglés, un hombre más pragmático, deben tener un bebé. Esta decisión tiene un precio: jugar con fuerzas primordiales nunca sale gratis. El parto es sangriento y extenuante, pero el bebé, a quien más tarde llamarán Kuura, parece sano, aunque un poco… extraño. Debemos confiar en los testimonios, ya que rara vez vemos al bebé, como si su madre fuera una especie de Rosemary en La semilla del diablo. Mientras Saga lucha por sanar su cuerpo tras el parto y aprender a criar a un niño con “necesidades especiales”, recibe poco apoyo de su familia, que quiere que tanto ella como la criatura sean “normales”. Esto se convierte en una nueva fuente de tensión.
Nightborn tiene su propio estilo y su propia sintaxis: estamos ante un drama familiar y psicológico impregnado de tintes de terror, incluido el body horror. A diferencia de otros títulos como La sustancia [+lee también:
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ficha de la película] o el clásico imperecedero La mosca, aquí la fuente de la transformación no es una manipulación externa, sino el proceso natural de dar a luz. Saga sangra abundantemente, engorda y necesita muletas para caminar y un cojín especial para sentarse: una serie de imágenes implacables que resultan extrañamente refrescantes, pues contrastan con la versión edulcorada e idealizada de la maternidad que promueven las redes sociales y la sociedad. Resulta dolorosamente revelador comprobar que el pequeño Kuura se comporta casi como un parásito, drenando a su madre de cualquier atisbo de alegría y paz. Solo ella ve al niño por lo que realmente es e insiste en referirse a él como “eso”. Y “eso” requiere comida especial, un lenguaje especial y un tipo de entretenimiento especial. No hay nada convencional en Nightborn, y resulta fascinante descubrir qué forma adopta finalmente la película.
Bergholm, que vuelve a coescribir el guion con Ilja Rautsi, demuestra una mano firme tanto al construir la tensión entre Saga y el mundo que la rodea como al crear la presencia escalofriante de Kuura y del bosque. A diferencia de muchas cintas de terror, no está claro cómo se resolverá la historia, lo que se revela como uno de los mayores logros de la directora. Otro es su colaboración con Seidi Haarla, que transmite todos los matices emocionales de su personaje con notable precisión. También cuesta olvidar los sonidos del bosque y las numerosas marionetas utilizadas para dar vida a Kuura.
Nightborn, que también deja caer pinceladas de humor sarcástico, funciona muy bien como propuesta de terror de autor y como exploración de una dinámica familiar tóxica que culpa a las mujeres de todo lo que sale mal. Sin embargo, la película no debería encasillarse como una rareza para fans del género o solo para quienes se identifiquen con los horrores de la maternidad. Es una pequeña joya festivalera que necesita paciencia y tiempo para brillar, igual que un niño singular.
Nightborn es una producción de Komeetta (Finlandia), Filmai LT (Lituania), Getaway Films (Francia) y Bluelight Nightborn Limited (Reino Unido). Goodfellas se encarga de las ventas internacionales.
(Traducción del inglés)
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