Crítica: Chronicles from the Siege
por Olivia Popp
- BERLINALE 2026: Abdallah Al-Khatib hace su debut en el largometraje de ficción con una película sobre una serie de historias interconectadas de gente normal que sobrevive al fuego enemigo

El cineasta palestinosirio afincado en Alemania Abdallah Al-Khatib devuelve el conflicto al espectador en Chronicles from the Siege [+lee también:
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ficha de la película], su nuevo trabajo, que firma como guionista y director. El largometraje dice inspirarse en el tiempo que el director pasó en el campo de refugiados de Yarmouk, en Siria, y aspira también a reflejar de forma más amplia las vivencias palestinas a lo largo de muchos años. No obstante, basándose puramente en las pistas visuales, la obra parece deliberadamente extraída de un lugar concreto, sin forzar menciones diegéticas a un conflicto o asedio específicos. La película se ha estrenado en la sección Perspectives de la Berlinale, marcando el debut de Al-Khatib en el largometraje de ficción.
Chronicles from the Siege ofrece en gran medida lo que promete su título: una serie de historias interconectadas que muestran las múltiples penurias a las que se enfrentan las personas en medio de los disparos. Al-Khatib abre el filme con una secuencia de imágenes (aparentemente rodadas con una videocámara) muy impactantes, que capturan a multitudes deambulando y peleándose por comida en un bulevar devastado por las bombas, mientras un reloj marca un tictac amenazante en la banda sonora compuesta por Rana Eid.
La narración se centra después en Arafat (Nadeem Rimawi), un hombre mayor que pasa hambre debido al asedio y de quien más tarde sabremos que fue cineasta y encarcelado por su trabajo. Un grupo de jóvenes explora el videoclub abandonado de Arafat, reflexionando sobre los acontecimientos y sus propios problemas. Más adelante, la pareja formada por Fares (Emad Azmi) y Huda (Maria Zreik) intenta disfrutar de una supuesta normalidad y de un momento de intimidad física, pero las interrupciones son constantes: una llamada para donar sangre, un hombre que busca comida y una familia que pide ayuda. Por último, Al-Khatib conduce al espectador a una secuencia final en un hospital abarrotado, donde volvemos a encontrarnos con Arafat y la película recupera el pánico visceral de las primeras escenas.
Como propuesta narrativa, la cinta presenta un guion lleno de momentos memorables, entre ellos la escena en la que un ladrón de cigarrillos interpretado por el propio Al-Khatib huye con el preciado botín. Sin embargo, le cuesta cohesionar estos instantes en un conjunto que funcione plenamente a nivel emocional. A lo largo del metraje, varios personajes portan cámaras de vídeo dentro de la propia ficción, aunque este recurso se emplea de manera demasiado esporádica como para articular una reflexión sólida sobre la fuerza del testimonio, la documentación y el acto de filmar en zonas de guerra. En un momento dado, un hombre aparta a alguien que sostiene una cámara, un gesto que también aparece en el documental American Doctor, de Poh Si Teng, presentado en Sundance, que pone en cuestión el acto de filmar cuando se necesitan otras manos.
Al-Khatib no siente la necesidad de ofrecer una imagen explícita del sufrimiento: la mera existencia de la película es, en última instancia, prueba de su urgencia. Se toma su tiempo para dejar que las conversaciones entre los personajes se desarrollen con naturalidad, consciente de que la aflicción no se vive únicamente entre gritos de agonía. Sin embargo, debido al escaso tiempo que los personajes permanecen en pantalla, a medida que la narración avanza por las distintas historias resulta difícil conectar con ellos más allá del entorno del asedio, dominado por tonos ocres y sepia. Con todo, Chronicles from the Siege sirve como recordatorio del privilegio del espectador de la Berlinale y de la necesidad de no dejar de hablar de quienes viven bajo asalto.
Chronicles from the Siege es una coproducción entre Argelia, Francia y Palestina, producida por Issaad Film Productions y Evidence Films, y coproducida por 2 Princes Films. Sus ventas internacionales corren a cargo de Loco Films.
(Traducción del inglés)
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